Política monetaria y tasa de interés en tiempos de la pandemia

Armando Puebla

Si tomamos como referencia el 19 de marzo de este año como el inicio del confinamiento provocado por el Covid-19, cuando la tasa de interés del mercado de los Certificados de la Tesorería de la Federación (Cetes) a 28 días presentaba niveles de 7.15%, observamos que esta ha disminuido hasta ubicarse en 4.26% en la segunda semana de octubre de este año, según datos del Banco de México (Banxico). Es una baja importante de 2.89%, lo cual quiere decir que en estos últimos siete meses la política monetaria del Banco de México ha sido de carácter expansiva. Es decir, busca inyectar liquidez a los mercados a través de una política de reducción de la tasa de interés y con ello disminuir el costo de los créditos y en consecuencia estimular al alza la inversión, el empleo y el crecimiento económico que tanta falta le hace al país, sobre todo en estos tiempos de crisis económica y sanitaria.

A pesar de esta política, la tasa de interés promedio ponderado por saldo, calculada por Banxico para las tarjetas de crédito, de nómina, automotriz, de personal y de microcréditos personales, prácticamente no se ha movido aun a la baja lo suficiente como para ver sus efectos positivos en la economía y en los mercados. Al respecto, menciono dos ejemplos. El 29 de febrero la tasa para tarjetas de crédito era de 36.29% y para el 30 de junio cayó ligeramente a 36.06%. En el caso del sector automotriz para el mismo periodo estaba en 13.66% y bajó a 13.42%

Esto nos habla de que los ajustes que lleva a cabo el banco central no son inmediatos, ya que cada segmento de los mercados financieros tiene su propia dinámica y no son tan flexibles para que incorporen en sus estrategias de captación y otorgamiento de crédito las medidas tomadas por el Banco de México.

Parte también fundamental de esta política de corte expansivo es que la tasa de interés es uno de los precios clave de la economía junto con los impuestos, salarios y el tipo de cambio. Al bajar estos, bajan los costos en la producción y generación de servicios de las empresas y con ello la tasa de inflación.

En este sentido, la banca central también ha venido cumpliendo con procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional, establecido en el artículo 28 párrafo sexto de la Constitución mexicana, relativo al Banco de México. De acuerdo con el Inegi, la tasa promedio mensual de la inflación de diciembre de 2019 a septiembre de 2020 es de 0.23%. La tasa es bastante baja, aunque en los últimos meses se ha incrementado ligeramente de junio y a septiembre comparada con el mismo mes, pero del año pasado, ya que en junio estaba en 3.33% y para septiembre en 4.01%

En resumidas cuentas, se aprecia el papel tan importante que ha jugado el Banco de México para mantener la estabilidad de precios y para impulsar a la economía en nuestro país.

 

Académico de la Universidad del Valle de México, Campus Lomas Verdes.

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