“Toda una civilización morirá esta noche para nunca volver. Dios bendiga al gran pueblo de Irán” (Donald Trump). Esta misma idea causó el genocidio de más de 6 millones de personas en campos de concentración en la Segunda Guerra Mundial y ahora se repite, aunque con 90 millones de personas. Las guerras llevadas por los Estados Unidos al Medio Oriente son motivadas por el intento por defender la hegemonía su moneda. En 2001, invadieron Afganistán y 20 años después, en 2021, abandonaron el país después de ser derrotados. En 2003, invadieron Irak, se apoderaron del petróleo, pero igualmente en 2011 dejaron el país. En 2022, estalló la guerra entre Rusia y Ucrania jugando un papel importante a favor de Ucrania. En 2023, estalló el conflicto palestino-israelí inclinándose a favor de Israel. El 26 de febrero del presente, junto con Israel atacaron Irán, después de secuestrar al presidente de Venezuela, Nicolas Maduro. Cínicamente Trump declaró su intención de invadir Groenlandia, Cuba, Canadá, Panamá y México entre otros países. ¿cuáles son los objetivos de los Estados Unidos por apoderarse de otros países usando para ello la guerra? Indudablemente por más territorio y recursos. Pero, además, Norteamérica ha perdido espacios importantes en el comercio, en las inversiones internacionales y lo más importante, paulatinamente el dólar pierde demanda en el mercado mundial. Los eurodólares desaparecieron en Europa con la creación del euro como moneda común de la región, el 1º de enero de 1999 de manera virtual y de forma física, el 10 de enero de 2002. Sadam Hussein, dictador asesinado en 2004, había declarado ya no vender el petróleo de su país en dólares norteamericanos, al igual que Muamar el Gadafi, dictador de Libia asesinado en 2011, declaró no vender petróleo en dólares. De haberse cumplido tales amenazas, se hubiera precipitado aún más la demanda de esa moneda. El petróleo en el mundo se compra y se vende en dólares, “petrodólares” y la mayor parte de las operaciones comerciales, inversiones y todo tipo de transacciones mundiales se realiza en dólares. Algunos países intentan usar monedas diferentes al dólar, aunque esto va muy lento porque en este momento, no hay otra divisa con la liquidez suficiente para garantizar las operaciones económicas mundiales. La demanda mundial de dicha moneda asegura su estabilidad independientemente de la mala situación económica de los Estados Unidos. La comunidad internacional pierde millones ante cualquier pequeña devaluación del dólar. Los Estados Unidos en cambio operan con dos déficits cada vez mayores. Uno es con el comercio exterior y el otro con sus finanzas públicas. Estos déficits son pagados en gran parte con emisión monetaria. Norteamérica compra en exceso del mundo y gasta de más con su gobierno haciendo guerras, llevando gente al espacio, enriqueciendo a políticos y no pasa nada porque sus cuentas son pagadas imprimiendo dinero. Sólo hay un problema, la emisión de dinero en los Estados Unidos está en manos de bancos privados, la “Reserva Federal” (RF). Si el gobierno quiere dinero, debe contratar deuda con la RF, de ahí que la emisión monetaria que paga los déficits antes mencionados en realidad es deuda pública, la cual ya supera al PIB en 120%. ¿Qué pasaría si disminuye la demanda de dólares en el mundo? ¿si la moneda dejara de ser usada para comprar y vender petróleo? Disminuirían los gobiernos y el público dispuesto a comprar bonos gubernamentales de deuda, ello a pesar de ofrecerse con elevadas tasas de interés y no se podrían pagar los vencimientos de la deuda norteamericana. El gobierno declararía una moratoria y serían cerradas múltiples oficinas e instituciones públicas. Es importante mantener alta la demanda mundial de dólares para no detener la emisión de dinero y vender bonos del gobierno que pagan los vencimientos de la deuda. El mecanismo funciona como se hiciera una especie de lavado de dinero. A través de alianzas de intercambio comercial y libre movilidad de dinero con otros gobiernos se pagan las importaciones con dólares emitidos, mismos que regresan a los EEUU como inversión o comprando bonos de deuda del gobierno o adquiriendo productos como autos de lujo y demás. Mucho mejor es si los países retiran dólares del mercado para usarlos como reservas como lo hace México y otros países. De no convencer a los gobiernos a usar dólares en sus ventas y compras externas, los presionan políticamente o derroca al grupo en el poder imponiendo un gobierno afín. Así la emisión de dinero sin respaldo alguno, se transforma en inversiones o compras externas completamente legales, aunque ello aumente su déficit con el exterior.

En la actual guerra con Irán, los Estados Unidos están atrapados, se han topado con pared y no tienen capacidad para resolver el conflicto, enfrentan un costo muy alto no sólo monetario y material sino en credibilidad y liderazgo. Sus principales aliados y socios sin esperar el triunfo o la derrota, han visto que los Estados Unidos no garantizan más la protección que habían prometido, se rompió la alianza y el equilibrio existente entre China, Rusia por un lado y Japón, Corea del Sur, Taiwán y Europa por el otro. Estos países deben aumentar su armamentismo y prepararse para cualquier agresión externa sin apoyo norteamericano. Ello dará lugar a nuevas alianzas y acuerdos. Los exportadores de petróleo del Medio Oriente tendrán que aliarse con Irán el nuevo líder en la región. Desde la Segunda Guerra, Norteamérica apostó por ser la economía más grande, tener el ejercito más poderoso y sobre todo dominar la economía mundial a través del dólar, todo ello se acabó. Trump supone que el poder norteamericano se ejerce sólo con imponer aranceles y en última instancia invadir y enviar tropas, pero con Irán ya perdió gran parte del equipo militar acumulado por años y demostró que tener el ejército más grande del mundo, no necesariamente significa ser el más poderoso. En toda guerra hay siempre un perdedor que no será Irán por estar en mejor posición que los Estados Unidos. Para este último país, la solución del conflicto tiene dos alternativas, una consiste en prolongar la guerra con una invasión terrestre, lo que la convertiría en otra Vietnam o Afganistán donde después de varios años saldrían derrotados, pero ello no evitaría el equilibrio mundial antes descrito porque este ya está ocurriendo. La otra alternativa es abandonar la prepotencia y los aíres de grandeza y, en su lugar, buscar la cooperación e integración económica, para ello tendrán que ceder en las demandas de Irán, pero lo más importante es respetar los espacios económicos y políticos no sólo de Irán sino deben involucrar otros agentes como China, Rusia México y Cuba, entre otros. Hay que considerar a su vez, que el resto del mundo no necesariamente es un alma de dios, existen intereses de control de recursos y territorios, por lo que se podrían esperar nuevas confrontaciones, las cuales serían inevitables debido a la falta de una autoridad hegemónica mundial. También se podría esperar lo contrario, que la actual integración económica mundial privilegie la cooperación en lugar de la confrontación.

* Profesor Titular C de Tiempo Completo. Departamento de Producción Económica. UAM Xochimilco

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