La aplanadora López-Gatell

Arlequín

Es usted, querida amiga, querido amigo, de los que creen que una curva no se puede aplanar hacia arriba. Si su respuesta es sí, seguro es un conservador o un neoliberal que solo tiene una manera de ver la vida. Por su contestación, además, se deja ver que usted es un crítico de la Cuarta Transformación, y que obtiene información de medios de comunicación fifís, amarillistas y que son las nuevas versiones del ¡Alarma! -aquél antiguo periódico de nota roja-, en lugar de informarse bien por medio de las benditas redes sociales o, mejor aún, directamente con las conferencias de prensa mañanera, vespertina y la nocturna, que todos los días ofrece el gobierno federal, y en las que se dice solo la verdad, la pura verdad y nada más que la verdad. ¿Me faltaron los blogueros o los bufones, que no arlequines, de la primera fila en el salón Tesorería de Palacio Nacional?

Así que si usted es de los que se informan bien, escuchando solo las versiones oficiales, como debe ser en una democracia, seguramente este sesudo análisis político le vendrá como anillo al dedo. Y si es de los otros, de los apátridas que creen en el periodismo y los datos duros, ojalá esta modesta opinión le haga reflexionar un poco y valorar a estos nuevos hombres y mujeres que nos están dando patria, y que están tratando, afortunadamente con gran éxito, de aplanar las curvas que amenazan a esta gran nación.

Aunque todos los altos funcionarios del actual gobierno son buenos, el país necesita que las curvas, en diversos problemas que lo aquejan, sean aplanadas con mayor velocidad. Para ello, la 4T ha encontrado ya a su aplanadora, y aunque algunos lo califican como  un rockstar, otros como el más guapo de la Cuarta, en realidad, el mote que le calza mejor es el de “La aplanadora”. Sí, estamos hablando del doctor Hugo López-Gatell, epidemiólogo, músico, poeta y experto en geometría, con especialidad en el aplanamiento de curvas necias.

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Este destacado científico: Hugo, como lo dice el presidente Andrés Manuel López Obrador, está por terminar la gran misión que le fue encomendada. Según el presidente, Hugo logró aplanar la curva de contagios de Covid-19 y domó a la pandemia. Misión cumplida.

¿Pero qué hará ahora Hugo? No se va a ir a su casa, o se va encerrar en su oficina de la Secretaría de Salud. Desafortunadamente para el país, y afortunadamente para él, en México hay muchas, muchas curvas que se tienen que aplanar y, por fortuna, aquí está “La aplanadora”.

Hay que aplanar la curva de la violencia en el país, hay que aplanar la curva de la corrupción, esa que no cesa. Y en el caso del crecimiento económico, que ya se fue a números negativos, primero hay que aplanarla y empezar a regresarla a cero para después volver al crecimiento.

Y no, no es necesario que el presidente despida a los actuales secretarios encargados de esos temas para que Hugo los sustituya. Ellos han hecho un gran trabajo, pero requieren del toque de especialista en aplanados finos.

El modelo ya funcionó en la Secretaría de Salud. El secretario, el doctor Jorge Alcocer, es un sabio, pero Hugo -su alumno- es especialista en aplanar curvas. Y eso no quiere decir que sea mejor que su jefe, sino que, específicamente en geometría médica, López-Gatell es una lumbrera.

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Muchos critican al doctor Alcocer porque ha confundido la “Nueva Normalidad, con la Nueva Mortalidad”; “El Pulso de la Salud, con el Pulso de la Ciudad” y a la secretaria de Economía, Graciela Márquez, con “García Márquez”. Los sabios son así. ¿Qué es lo más grave que podría pasar? Tampoco es que el médico Alcocer le vaya a recetar algo para atacar el parvovirus en lugar de algo contra el coronavirus.

Además, precisamente, como él no pude ser experto en todo, tiene ahí a su fiel alumno, que no pierde la oportunidad de llenarlo de halagos cada que puede para que no se vaya a pensar que quiere su chamba, su silla, o que el alumno ya superó al maestro.

Pero regresando al tema de “La aplanadora”, que tal que al muy eficiente y también sabio en lo suyo -cualquier cosa que sea lo suyo- secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, le mande el presidente al doctor López-Gatell para que le dé su aplanada a la curva de los homicidios en el país, pues la violencia se encuentra peor que los tiempos de la guerra de Felipe Caderón contra los carteles e igual, y en algunos rubros peor, que con Peña Nieto.

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Hugo es bueno para los trabajos difíciles y, aunque en los imposibles se tarda un poco más, al final del día le puede dejar a Durazo la curva bien aplanadita y lista para comenzar el descenso del crimen y la violencia.

Luego, AMLO puede prestarle a Hugo a la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, y en dos patadas, el doctor le aplana la curva de los actos de corrupción, que según el neoliberal Inegi están en ascenso. Aquí la chamba del experto doctor no es mucha, pues con dos o tres “Leones” y cachorros de la Cuarta Transformación que ponga tras los barrotes, la curva comenzará aplanarse, pues quedará claro el mensaje de que por muy amigos y aliados que sean del presidente ni ellos, ni sus hijos, pueden obtener contratos del gobierno… y menos inflando los precios y especulando con productos en tiempos de emergencia sanitaria, ¿verdad, don Manuel Bartlett?

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Una vez domada la corrupción, don Hugo podría asistir al secretario de Hacienda, Arturo Herrera. Esta tarea implica algo más que un aplanado de curva. Aquí el médico tendrá que ayudar al financiero humanista del gabinete a parar la caída de la economía, regresar lo más pronto posible a cero, y después empezar el crecimiento.

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La tarea no es menor, pues según el Banco de México en 2020 la economía caerá entre -4.0 y -8.8% del Producto Interno Bruto. Así que si el presidente quiere cumplir con su meta recién refrendada de que el PIB del país crecerá 6% al final de su sexenio, no hay otra opción más que mande a “La aplanadora” a Hacienda para que en 2021 deje la economía al menos en crecimiento cero y de ahí comenzar el camino hacía el 6% y, si se puede, de una vez al 7 u 8%.

Y como todas las buenas obras tienen su recompensa, una vez aplanadas las curvas, Hugo podría entrar en línea recta a la sucesión presidencial. Imagínese usted lo que él podría aplanar como presidente, si como subsecretario aplanó curvas y domó pandemias… Incluso, él podría modestamente iniciar una Quinta Transformación del país, la 5T.

Sin embargo, antes de colgarse la banda presidencial, Hugo tendría que pasar por una última zona de curvas peligrosas y rebasar, en curva y por la derecha, a Claudia SheinbaumMarcelo Ebrard y Ricardo Monreal, que también quieren hacer su propia trasformación, construir su propia historia y aplanar sus propias curvas.

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Pero si Hugo logra salir de esas curvas se irá en planito hacía Palacio Nacional, o donde quiera que sea que la 5T decida instalar la residencia oficial del presidente y la más grande clínica de atención para los más necesitados.

ME CANSO GANSO-. LA CONGRUENCIA DE LA 4T

Luisa María Alcalde, secretaria del Trabajo, sanciona a las empresas que no toman medidas de sanitarias de precaución para proteger a sus clientes, pero ella va al supermercado y no usa tapabocas.

El presidente Andrés Manuel López Obrador pide a la gente que se quede en casa y él se va de viaje.
Si algo tiene la 4T además de nunca mentir, es la congruencia. ¡Caray!

**Ilustración: Andrés Herrera. EL UNIVERSAL
 

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