Gracias a la vida, que nos ha dado a AMLO

Arlequín

Ha llegado el día de dar gracias a la vida por habernos dado tanto. Nos ha dado dos años de logros y avances. Recuerde aquello que se repetía todo el día del sexenio pasado: estaríamos mejor con López Obrador, pues ahora es realidad. Estamos mejor que hace dos años.

Hace solo 730 días llegó el rayo de esperanza a México. El pueblo decidió acabar con la oscuridad, terminó el periodo neoliberal y arrancó la Cuarta Transformación del país. Y luego, desde el 1 de diciembre de 2018, en México se acabó la corrupción.

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Hoy los  funcionarios ya no mienten, no roban, ya no utilizan su cargo y su poder para hacer negocios con el gobierno. Hoy los funcionarios son más transparentes que un cristal austriaco y declaran todos, absolutamente todos, sus bienes. Nada de que esconden propiedades o cuentas, nada de que gestionan contratos para sus hijos o hermanos. Todo ese tipo de corrupción es cosa del pasado.

Hace 2 años el crecimiento económico del país era superior al actual, de hecho era superior al que el país tenía antes del inicio de la pandemia. Hoy las cifras dicen que la economía del país caerá y que podría llegar a -10%. Pero recuerde que esa era la forma de medir de la época neoliberal. Hoy tenemos indicadores  más confiables, pero no vamos a discutir por fórmulas y números, eso es cosa de neoliberales.

Basta que usted salga a la calle para apreciar el progreso o que pregunte a su familia si está o no mejor que hace dos años. Seguro le dirán que hace dos años no tenían trabajo y ahora ya tienen uno. Otros le responderán que tenían trabajo, pero que ahora ganan más. Otros le platicarán que hoy les rinde más el dinero pues los precios son los mismos de 2018, o incluso han bajado.

¿Y se acuerda que hace dos años le daba miedo caminar por las calles por la violencia y la inseguridad?, eso es cosa del pasado. Hoy las mujeres están más seguras, las extorsiones casi ya no se realizan, ¿ha oído hablar de algún robo en los últimos días? 

¿Sabe de alguien que haya sido asaltado en el transporte público? ¿O algún funcionario público de alto nivel al que un comando de hombres armados, como para ir a una guerra, hayan querido asesinarlo en el corazón de la Ciudad de México? ¿Verdad que no? Eso era antes, en el periodo neoliberal, hace más de dos años.

Claro que las cifras pueden decir que los índices de violencia han aumentado, pero eso, nuevamente, es la manera neoliberal de ver la realidad. Lo que no tiene en cuenta es cómo se habría puesto la cosa si no se hubiera optado por cambiar la política de la confrontación, la de los balazos, por la de los abrazos.

Imagine la matazón si no se hubiera ordenado soltar a Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”. O imagine el baño de sangre si se hubiera mantenido presa a la madre del narcotraficante y huachicolero José Antonio Yépez, alias “El Marro”.

Don Marro, como usted pudo ver en el video en el que amenaza al gobierno, no es capaz de hilar una frase completa y su vocabulario no rebasa las 20 palabras, 15 de ellas altisonantes, solo piense usted las monstruosidades que este analfabeto podría haber sido capaz de realizar si no hubieran puesto en libertad a su adorada madrecita.

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Así que no se sorprenda si en la próxima gira presidencial por Guanajuato el Presidente no se da una vuelta por Santa Rosa de Lima y pasa a presentarle sus respetos a la mamacita del Marro, para que no se vaya a sentir el muchacho y piense que lo hacen menos que al cártel de Sinaloa.

Eso, que algunos conservadores les parece ofensivo o incorrecto, es parte de la estrategia para pacificar el país. Nadie, por más sanguinario u obtuso que sea, es capaz de ser malo con aquél que fue amable y caballeroso con su madre. Cada quién tiene su modo de pacificar el país y este es el estilo de la Cuarta Transformación… y si no le gusta, pues haga su propia transformación, eso sí, que sea por la vía pacífica y democrática. ¡Amor y paz!

Y qué me dice del actual servicio de salud. La pandemia, como lo dijo sabiamente el Presidente, cayó como anillo al dedo, pues ahora se han adecuado hospitales, se han comprado ventiladores respiratorios que no teníamos; se han comprado cubrebocas que no teníamos y se han contratado a médicos que no teníamos, así que si no es por la llegada de la crisis del coronavirus nos hubiéramos tardado más tiempo en llegar a los estándares del servicios médicos de los países nórdicos.  

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Sin embargo, a pesar de lo anterior, no falta el conservador que crítica la calidad y capacidad del servicio sanitario, pero entienda que el Presidente no es doctor, a lo mejor usted si, así que si quiere que funcione de manera más eficiente (el servicio sanitario nacional), pues ande y arréglelo usted.

Al parecer no se entiende que el Presidente es solo un hombre bueno, un humanista, un transformador, un revolucionario…, pero no es ni financiero, ni policía, ni médico, así que en lugar de ofenderlo con sus necias demandas y convertirlo en el presidente al que más han insultado en la historia, ande usted adversario inquisidor y bueno para todo y resuelva esos problemas, pues él solo es un prócer.

ME CANSO GANSO. LA TRANSFORMACIÓN

Con Peña Nieto, Donald Trump vino a México a humillarnos. Ahora, nos manda a llamar para hacerlo. Me canso…

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