El ataque a México ya comenzó. No son comandos de élite ni portaviones, como sucedió en la hermana República Bolivariana de Venezuela, donde el imperialismo yanqui entró por el demócrata Nicolas Maduro. Tampoco son drones, ni misiles, o agentes del FBI, la DEA o espías de la CIA.El ataque llegó por dónde menos se esperaba. Se trata de un grupo de infiltrados que está tratando de demoler nuestra Cuarta Transformación.
Los topos están por todas partes, y a todos los niveles, desde un modesto conductor de tren, hasta un poderoso exconsejero presidencial, implantado en Palacio Nacional.Acusan, difaman, sabotean, descarrilan trenes y hasta ensucian zapatos con tal derruir los pilares de la 4T y echar abajo el gobierno del pueblo y ensuciar el momento estelar que vive México desde 2018, que llegó Tata Andrés, que continúa hasta el día de hoy, y continuará por muchos años más, pues estos topos no lograrán jamás su objetivo.
No se necesita tener la genialidad de un López-Gatell, o la inteligencia superdotada de una Layda Sansores, para descubrir la mano extranjera detrás de todo malo que pasa en el país, y la aviesa intención de desprestigiar y debilitar al movimiento de la 4T. Esto está más claro que las finanzas de los hijos de AMLO.Creen que no es evidente que años atrás, la inteligencia extranjera reclutó a un abogado, quien pacientemente se fue metiendo a las entrañas del movimiento, que, en 2018, con Andrés Manuel López Obrador al frente, cambió al país. Este personaje, de nombre Julio Scherer Ibarra, se convirtió en uno de los más relevantes consejeros del entonces presidente.
Ahora, en 2026, el fiel consejero vuelve con un libro que busca derrumbar el actual gobierno de la 4T golpeando a uno de los cimientos que sostienen todo el movimiento: Jesús Ramírez Cuevas, exvocero del presidente AMLO, y asesor principal de la actual presienta de la República.Scherer acusa al buen Jesús de haberse amafiado con criminales dedicados al robo de combustible, y de usar las ilícitas ganancias para apoyar las campañas electorales de Morena, que llevaron a varios gobernadores al poder. Jesús es presentado como una bestia peor que el chupacabras, como un animal mitad huachicolero, mitad mapache.
No hay que ser ingenuos, lo que busca Scherer al golpear a este buen hombre es derrumbar a la 4T para que en México se instaure un gobierno de derecha y que el neoliberalismo y la corrupción vuelvan a cabalgar en el país.“Este libelo es un ataque disfrazado en contra del movimiento de la 4T, del expresidente López Obrador y de la presidenta Claudia Sheinbaum”, asegura Jesús Ramírez.
“Desde que soy funcionario público no he participado en la organización ni el financiamiento de ninguna campaña electoral. No he promovido el financiamiento privado hacia ningún candidato. Todo lo que se dice en medios respecto al huachicol fiscal es falso. Reto a mis detractores a presentar alguna prueba ante tribunales... (a los autores del libro) los une el deseo de venganza y el interés de golpear al movimiento de la Cuarta Transformación …de esa manera, se colocan al servicio de intereses extranjeros”.

Qué mayores pruebas se requieren para ver que a la 4T está bajo ataque. Se ha golpeado al hombre sobre el que descansa el movimiento transformador, y de paso, han golpeado a AMLO y Sheinbaum, que, aunque menos relevantes que Ramírez, también forman parte del movimiento.
Y no dude que estos mismos topos son los que han descarrilado varias veces el Tren Maya, y participado en el trágico accidente del Interoceánico. Los mismitos que han hecho todo los posible para que el Aeropuerto Felipe Angéles no despegue, o para que la refinería de Dos Bocas no refine lo que tiene que refinar.También están detrás de la imparable violencia en Sinaloa, y de la desaparición de mineros. Son quienes promueven el odio entre morenistas para desatar peleas internas.
Ellos pusieron el salón de belleza en el Senado, y luego filtraron su existencia. También han pagado los viajes de lujo de Gerardo Fernández Noroña y le han regalado ostentosos relojes a Adán Augusto López, y se aseguraron de que la prensa lo supiera. Están en todas partes y nunca descansan en su misión de destruir a la 4T. Y, adivine quién empujó a la ayudante del presidente de la Suprema Corte para que derramara su café y nata sobre los zapatos del ministro y ella tuviera que agacharse a limpiarlos. Acertó, fueron los infiltrados.El ataque está en marcha.
Gerardo Fernápandez NoroñaGerardo Fernápandez Noroña

ME CANSO GANSO. –En Palacio Nacional huele a huachicol. Si es cierto todo lo que dice en el libro el exconsejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer Ibarra, ahora se podría explicar qué fue lo que frenó la valiente ofensiva que este gobierno había lanzado para detener a altos mandos militares y funcionarios ligados con huachicol. Quizá notaron que en Palacio Nacional comenzaba a oler a huachicol y que esa pestilencia era tan fuerte que llegaba hasta Palenque

