Suscríbete

El amigo gringo que AMLO perdió

Arlequín

¿Dónde estás Donald? Es lo que todos los miembros de la Cuarta Transformación se preguntan. Los amigos, dicen, se cuentan con los dedos de una mano y sobran dedos y, estando tan escasos, el presidente Andrés Manuel López Obrador perdió uno.

amlo-trump_143_1.jpg

Qué tiempos aquellos en los que uno de los dos amigos pedía ayuda y el otro, de inmediato, acudía a prestarle auxilio. Que si al vecino Donald Trump se le estaban colando por el sur los centroamericanos, el  buen Andrés Manuel le ponía decenas de miles de militares para que los queridos, pero desordenados, hermanos hondureños o guatemaltecos no llegaran a tocarle la puerta al socio estadounidense, quien no los quería en su territorio.

Ese tipo de apoyo, eso es lo que un amigo hace; apoyar a otro para que mientras construye su “hermoso” y “poderoso” muro, para cerrar el paso a los indocumentados, le facilite otro muro, uno humano, de soldados, que a miles de kilómetros de suelo estadounidense impidan que lleguen a un país al que no fueron invitados.

trump-_amlo_muro_1_113612436.jpg

Y bien dicen que en la cama, en la cárcel y en las campañas políticas se conocen a los amigos. Así que quién si no un verdadero amigo accede a viajar al extranjero, a la mismísima Casa Blanca, para ir a apoyar a su compa en la campaña por la presidencia. Como usted lo sabe, el presidente López Obrador no es afecto a los viajes internacionales, lo suyo son las giras por carretera y aviones comerciales por el territorio mexicano; para ir alrededor del mundo tiene a su canciller Marcelo Ebrard, quien lo representa en foros internacionales, bautizos, bodas y fiestas de XV años que se realicen fuera de México.

Pese a la reticencia de AMLO a salir del país, él se armó de valor y tomó un avión con escalas para ir a Washington DC, en plena campaña electoral, para estar con su bro Donald Trump, quien lo recibió con los brazos abiertos en la Casa Blanca, y no se cansó de llamarlo amigo. Y como buen amigo, el mandatario mexicano no se entrevistó con el entonces candidato adversario de Trump, el demócrata Joe Biden. Aunque algunos le sugerían para balancear, para guardar las apariencias, que se juntara por unos minutos con don Joe o con algún otro liderazgo del Partido Demócrata, AMLO se mantuvo firme y no le falló al amigo Donald. Imagínese la traición. Seguro quienes le recomendaron al presidente mexicano reunirse con los demócratas no lo conocen ni tantito, pues él no roba, no miente, pero sobre todo, nunca jamás traiciona.

amlo_biden.jpg

Y como amor con amor se paga, el amigo Donald ayudó a AMLO y al resto de los mexicanos y decidió, como gesto de amistad y magnanimidad, no imponer aranceles a las exportaciones de productos mexicanos hacia Estados Unidos. Trump perdonó a los mexicanos, pese a que había prometido imponer impuestos que iban a ir gradualmente de 5% a 25% a las exportaciones mexicanas en castigo por no contener la migración indocumentada de centroamericanos. Esa fue una muestra de la grandeza del corazón de míster Trump, y que él es amigo de sus amigos.

a5-firma_amlo_trump_114844775_0.jpg

¿Y qué hizo cuando sus policías antidrogas, los de la DEA, se atrevieron a arrestar y acusar de narcotráfico al general Salvador Cienfuegos, el exsecretario de la Defensa? Pues lo que cualquier buen amigo hubiera hecho ante una injusticia: darle una manazo a los gendarmes y poner en un avión de regreso al militar.

salvador-cienfuegos.jpg

Pruebas de amistad hubo de sobra. Y ahora, eso se acabó. Al primer favor que AMLO le pidió a Joe Biden, el actual presidente de Estados Unidos le dio con la puerta en la nariz al de México. López Obrador solo quería una cosa: que Biden le vendiera algunos millones de vacunas contra la Covid-19 para aplicárselas a sus aliados, amigos, socios y vecinos mexicanos. Una pequeña muestra de cariño, solo eso pedía el presidente de México y Biden no se la dio.

amlo_biden_0.jpg

Lo que el tacaño de Biden no sabía es que se trataba de un buscapiés, el tabasqueño le quiso dar al nuevo inquilino de la Casa Blanca una caladita, pues es bien sabido que México ya tiene más vacunas compradas que número de habitantes. Así que en realidad no las necesitamos, solo era una prueba de amor para ver si Biden jalaba o no; si la cosa iba ser como con Donald, pero no, míster Joe, desafortunadamente, no es como el buen Donald. No se le puede llamar amigo.

En cambio, quien sí es migo es Vladimir Putin, que sin más ni más, con una sola llamadita, envió decenas de miles de su vacuna Sptunik V. O también está el amigo Xi Jinping, quien surtirá millones de vacunas chinas a México. El amigo Nicolás Maduro, que apenas  se enteró que los texanos le cortaron el gas a México, se ofreció a mandar de Venezuela el que hiciera falta. AMLO sabe que esos tres presidentes además de demócratas a toda prueba, si son amigos, con ellos si se puede contar.

presidentes_0.jpg

Vladi de Rusia, Xi de China y Nico de Venezuela, ellos tres sí son buenos camaradas, dignos de que a cada uno de ellos el Presidente les diga con orgullo: “Tú eres mi hermano del alma, realmente el amigo. Que en todo camino y jornada estás siempre conmigo”.

Estos tres, más Donald, suman cuatro, lo que confirma la anteriormente citada teoría científica de que los amigos se pueden contar con los dedos de una mano y sobran dedos.

Pero lo de las vacunas fue lo más duro, pero no lo único que no le cuadró a AMLO de Biden.

Las diferencias entre ambos son marcadas. Por ejemplo, Biden es fanático del uso de cubrebocas, prácticamente nunca se lo quita en público y considera que el no exigir que se use refleja un pensamiento “neandertal”. Por su parte, AMLO no se lo pone pues no cree que sirva de algo para evitar la propagación del coronavirus causante de la Covid-19. Desde luego que él ya se contagió de la enfermedad, pero no fue por no usar el cubrebocas o haber andado  viajando de arriba para abajo por todo el país, sino por culpa del neoliberalismo y los gobiernos pasados.

amlo_biden_cubrebocas.jpg

Biden resultó guadalupano, expresó su devoción por la Virgen de Guadalupe, mientras que AMLO es cliente del Sagrado Corazón de Jesús, de los tréboles de cuatro hojas, de las limpias y además de que cree en la brujería, pues él mismo confesó que mandó a hacer una limpia a la silla presidencial que ocupa en Palacio Nacional, ante la duda de que pudiera estar embrujada. Con estas diferencias teológicas, es muy difícil que sean amigos.

Ahora, queda claro porque AMLO tardó tanto en reconocer la victoria de Biden en las elecciones. Había una pequeña luz de esperanza de que Trump pudiera lograr revertir en los tribunales, o con protestas en las calles, el resultado de ese proceso electoral, pero las cosas no siempre suceden como se desean y finalmente López Obrador perdió a su amigo en la Casa Blanca.

Un grito lastimoso se escucha algunas noches en los pasillos de Palacio Nacional: “¡Dónde estás my friend Donald!”.   

ME CANSO GANSO: ¿El Presidente que más respeta a las mujeres?

El presidente Andrés Manuel López Obrador asegura que su gobierno es el que históricamente ha mostrado más respeto por las mujeres, que su movimiento, el que el ideó, dirige y bautizó como la Cuarta Transformación, es feminista y está en contra de la violencia contra las mujeres. El próximo viernes, que usted y yo nos volvamos a encontrar en este espacio, además de agradecer el tiempo que generosamente le regala a este Arlequín, podremos ver si ese discurso es real o falso. El próximo viernes sabremos si el jefe máximo de la revolución, de la 4T, permitió que un hombre acusado de violación sea el candidato a gobernador del estado de Guerrero. Hasta entonces.

amlo-felix-bajo-reserva.jpg
 

TEMAS RELACIONADOS
Guardando favorito...

Comentarios