2020: un reto en materia de equidad de género

Angélica Fuentes

Este año se ha caracterizado por una intensa ola de movimientos en favor de las mujeres, en México y en todo el mundo. Hemos levantado la voz desde un espacio de indignación para exigir justicia. Está claro que estamos hartas de la violencia, la discriminación y la desigualdad que vivimos día con día. Hemos dado pasos firmes en la búsqueda de una realidad que nos respete en todos los espacios y no vamos a dar marcha atrás.

Sin embargo, la construcción de un esquema alternativo basado en la igualdad y la libertad requiere más que un grito desesperado. Debemos implementar acciones concretas en todos los ámbitos, público y privado, que busquen mejorar la calidad de vida de las mujeres y le pongan un alto a la violación constante de derechos humanos.

Además de entender que el cambio empieza en el interior de cada uno de nosotros y que la iniciativa privada no necesita de ninguna ley para implementar políticas corporativas que promuevan la equidad de género,  me parece relevante resaltar 3 iniciativas en favor de la mujer que durante el 2019 tuvieron un impacto positivo y vale la pena dar seguimiento.

El fondo ProEquidad

En 2019 el presupuesto destinado al fondo fue considerablemente mayor al de años previos. Los proyectos aprobados tuvieron como directriz principal la educación sexual con perspectiva de género y la prevención del embarazo infantil y adolescente.

Puerta violeta

Es un centro que funge como refugio para la atención a mujeres víctimas de violencia de género y sus hijos e hijas. Son un espacio confidencial en el que las mujeres pueden encontrar orientación psicológica, asesoría jurídica y legal, servicios educativos y capacitación para el autoempleo. Actualmente están activos en el Estado de México con planes a replicar el esquema en todo el país.

Alerta de Violencia de Género Contra las Mujeres

México cuenta con 19 alertas de violencia de género activas; la más reciente en la Ciudad de México. Es un esfuerzo para reconocer las emergencias de violencia contra la mujer en diversas zonas del país, implementar acciones estratégicas para detenerlas y evaluar posteriormente los resultados.

A pesar de algunos avances en materia de igualdad de género, el reto prevalece para el 2020. Todavía queda mucho por hacer para terminar con la discriminación y la violencia en contra de las mujeres. Debemos aprovechar el ímpetu de este movimiento para impulsar cambios significativos. Hagamos de la equidad de género nuestra bandera. Sólo a través de la cooperación entre actores y de un verdadero compromiso con esta causa avanzaremos hacia una sociedad más justa e inclusiva. Las mujeres lo exigimos, pero es por el bien de todos. El desarrollo sostenible de nuestro país no puede ser concebido sin la equidad de género. Este es un camino activo y vivo que vale la pena recorrer para ser parte de una realidad transformadora.
 

*Empresaria, inversionista de impacto y defensora de los derechos de la mujer

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