Jueces humanistas, únicos que pueden combatir los problemas sociales en México

Ángel Durán

La siguiente camada de jueces que debe tener el sistema de justicia, tiene que provenir del humanismo. El humanismo judicial, es una corriente que viene imperando en los órganos judiciales modernos, sobresalen por su valiosa aportación en la solución de problemas complejos y los resuelven de manera integral, atacan de raíz las causas.

Su doctrina empezó con la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, instrumento internacional que crean los países que ganaron la Segunda Guerra Mundial, con el objetivo de que ya no se diera más, otro holocausto.

A partir de entonces, empezó a declinar el pensamiento de los jueces de legalidad, éstos, que solo aplican la ley a raja tabla, argumentando, -yo solo aplico lo que me obliga la norma, si es injusta ni modo, esa es mi función- que no le queda otra opción. Montesquieu, en su libro “El espíritu de las leyes” decía, que los jueces, solo podían aplicar la ley (1748), de ahí que se decía que los jueces -eran la boca de la ley-. El filósofo Rodolfo L. Vigo, Catedrático de Filosofía del Derecho y Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Providencia de Santa Fe (Argentina) También Vice-presidente de la Asociación Argentina de Filosofía de Derecho, señala que, a partir de la conclusión de la Segunda Guerra Mundial, hemos pasado de la ley al derecho, y eso significa, que los jueces de legalidad dieron paso a tener solamente jueces humanistas.

Los jueces de legalidad, son muy parcos, muy cerrados y acotados, actúan como robots, “lo que dice la ley” esa es su defensa y no salen de ahí, pero muchas veces la ley es injusta, y ante esto, los jueces letristas, en vez de impartir justicia, violan derechos.

Los jueces humanistas, son aquellos que buscan respetar los derechos humanos en un sentido amplio y progresista, siempre dispuestos a encontrar las causas y erradicarlas, saben e interpretan la ley para llegar a la aplicación de la justicia, incluso, si después de analizar la ley, y la ven como obstáculo para proteger un derecho, no la toman en cuenta, una sola sentencia resuelve problemas sociales y busca el castigo de los responsables. Ejemplos: caso Mininuma, amparo en revisión 30/2013, Amparo en revisión: 203/2017 y amparo en revisión 311/2018.

Estos servidores públicos emergieron con mayor legitimación a partir de la reforma constitucional del diez de junio de 2011, en la que el estado mexicano opta, por humanizar a la Constitución, y a partir de esta fecha, toda autoridad solo cuidará que se respeten los derechos humanos, conforme a su competencia. Este compromiso constitucional fue sellado legislativamente al crear un sistema victimal, al publicar la Ley General de Víctimas y sus pares en los Estados de la república mexicana, pues, ahora, toda autoridad, pero más los jueces, tienen que evitar que se violen los derechos de las víctimas del delito o víctimas por la violación a los derechos humanos.

Tomando en cuenta este compromiso constitucional, ahora necesitamos humanizar el sistema de jueces, ya no debe haber en los tribunales jueces de legalidad, ya que este tipo de servidores públicos, jamás sabrán proteger derechos humanos y si la Constitución dice que toda autoridad debe proteger los derechos humanos conforme a su competencia, entonces solo los jueces humanistas pueden cumplir con este cambio constitucional. Este viraje es paradigmático, porque los jueces humanistas coadyuvarán para combatir los problemas de forma integral que aquejan a México.

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