Desde que regresó a la presidencia, Donald Trump ha tenido un control casi absoluto sobre la agenda pública en los Estados Unidos, con un Congreso y un partido gobernante afines a él y una Suprema Corte que le dio varias decisiones favorables. Pero todo esto parece haberse acabado, por lo menos por ahora.
La decisión de la Suprema Corte en contra de la mayoría de aranceles que la administración Trump había impuesto a países alrededor del mundo le asestó un golpe directo en un tema de suma importancia para su agenda. Si bien tiene otras facultades que le permiten imponer de nuevo algunos de estos aranceles, serán mas complejos para manejar y mantener. Y la Suprema Corte mostró que tiene un margen importante de independencia, aun con una mayoría de magistrados nombrados por presidentes republicanos.
Y antes de esto, las dos muertes de ciudadanos estadounidenses en Minneapolis, aunado al caos en las calles de esa ciudad, generado por una estrategia muscular e indiscriminado de control migratorio, logró voltear la opinión pública en contra de sus políticas para detener y deportar a migrantes indocumentados.
Todo esto sugiere que la improvisación en políticas publicas puede generar consecuencias en un país de leyes y contrapesos, si las medidas no se fundamentan bien según la ley y con una lectura correcta de la opinión pública. Ahora tendrá que repensar las estrategias en estos dos temas hacia el futuro, si quiere regresar a tener el nivel de aprobación pública que lo llevó a la presidencia hace un poco más de un año.
Desde luego, no hay que subestimar nunca a Trump y su capacidad de reinventarse y resucitar de la adversidad. Es muy posible que logre ganar de nuevo a un público que se ha vuelto mas escéptico frente a un par de sus iniciativas mas importantes, y que él tenga mayor éxito en la Suprema Corte en otros temas que se decidirán al futuro.
Pero estos dos momentos claves han mostrado que hay limites al poder presidencial. Y ahora toca ver si Trump es capaz de dar un viraje hacia una forma de gobernar un poco más sobrio y predecible, o si sigue por el camino de la confrontación, que seguramente llevaría a otros topes importantes. La moneda está en el aire.
Presidente del Instituto de Políticas Migratoria. @SeleeAndrew

