La verdadera esperanza de México

Ana Lilia Herrera Anzaldo

Sin escrúpulos, mantener la esperanza y concentrar poder es lo que cuenta. A falta de resultados, las mañaneras son la estrategia perfecta para fijar agenda y distraer la discusión pública de los temas que afectan, literalmente, la vida de la población, como el desabasto de al menos ocho tipos de vacunas y no solo de las que nos protegerían de Covid-19.

El año electoral alcanzó a Morena y su gobierno, moral y funcionalmente derrotados. Quienes prometieron ser “la esperanza de México” intentan todos los días empalmar su narrativa con la realidad, pero su apetito electoral es más grande que su capacidad para gobernar y administrar nuestros impuestos.

Con la polarización social y la opacidad como herramientas, los esfuerzos propagandísticos del gobierno federal y Morena, se mantienen incólumes frente a las más de 146 mil personas muertas por Covid que ha registrado México y sus ocurrencias cotidianas son la cortina de humo perfecta, para esconder el resto de sus omisiones.

Y es que la crisis de salud va más allá de la pandemia y afectará irremediablemente, millones de vidas, pues hoy en nuestro país existe desabasto de vacunas contra tuberculosis, difteria, tosferina, tétanos, rotavirus, VPH, sarampión, rubeola, hepatitis, neumococo, parotiditis y polio. ¿Cómo entonces pretenden vacunar en los primeros tres meses de este año a todo el personal del sector salud?

Si el argumento perfecto es el combate a la corrupción, vale señalar que a la fecha el gobierno federal no ha interpuesto una sola denuncia penal al respecto, pero tampoco ha firmado los contratos para las compras consolidadas de medicamentos y vacunas, que evitarían el desabasto.

En 2019, México fue el país con la peor vacunación de sarampión en América Latina; se vacunó a 24 por ciento menos niños que en 2018 y en 2020, el gobierno mexicano apenas compró 83 mil dosis de vacunas contra la tuberculosis, contra los 14 millones que hubo en 2016.

Pero la temeridad de la cuatroté no tiene límites, aún sin los insumos básicos, la batalla electoral debe continuar. Así aparecen en escena los “servidores de la nación” que nacieron en la ilegalidad y sin garantías laborales, pues trabajan por honorarios.

Adscritos a la Secretaría de Bienestar, fueron catalogados como “personal auxiliar de campo”, con la función de realizar el censo del bienestar y elaborar informes de las diversas actividades que desarrollan.

No son enfermeras o enfermeros, ni tienen una formación médica para hacer frente a una brigada de salud, pero como el objetivo no es la vida de las personas, sino llevar esperanza a la población para consolidar la vida de un partido político, ayer se publicó en el Diario Oficial de la Federación el Acuerdo por el que se establecen las brigadas especiales para llevar a cabo la vacunación contra el Covid-19, con solo 3 artículos que no definen ni explican cómo se llevarán a cabo.

El acuerdo parece más una justificación a la vacunación anticipada de los Servidores de la Nación a costa del personal del sector salud, que batalla contra la enfermedad desprovisto de las herramientas mínimas necesarias.

La simulación del gobierno se reproduce en el actuar de su partido, Morena, quien incumplió su oferta de ceder tiempos en radio y televisión para informar a la población sobre la pandemia y en cambio promociona la llegada de una vacuna que no llega en tiempo ni cantidades suficientes.

Así, mientras Morena nos pide sonreír y lucra políticamente con nuestro derecho a la salud, la única esperanza de México es que este 2021 se vayan los legisladores sumisos a las ocurrencias e incapacidades presidenciales, aquellos que eliminaron fideicomisos dedicados a la salud del pueblo, para financiar la vacuna y reactivar la economía ante la crisis sanitaria, sin lograrlo.

Diputada federal mexiquense.

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