Semáforo rojo. Sí nos está ganando la tradición y la pachanga

Amador Narcia

No le busquemos tres pies al gato. No es una percepción, es una realidad que, hasta donde resulte posible, debemos evitar la fiesta. Sobre todo, la familiar

60 por ciento de los contagios de Covid-19, en la Ciudad de México, ocurre en fiestas y reuniones familiares. Contra la lógica de que el virus se esparce principalmente en grandes multitudes como las que hemos visto en el Centro Histórico por las compras de la temporada decembrina, son esas pequeñas reuniones, donde todo mundo baja la guardia, que está el mayor peligro de contagio. De entrada, porque con el pretexto de beber y comer, se quitan el cubrebocas y se prodigan besos y abrazos porque “no va a pasar nada”.

El doctor Rafael Valdés, director médico de la Unidad Covid-19, en el centro CitiBanamex, alertó ante la Jefa de Gobierno: “Tenemos que evitar los eventos contagiadores, como las reuniones familiares y los festejos. Esos son los eventos contagiadores y las historias que recopilamos aquí con cada uno de los enfermos en las formas en las cuales se contagian. Más del 60 por ciento de los contagios están ocurriendo en eventos contagiadores”.

Oliva López Arellano, secretaria de salud de la CDMX, confirmó que “ese 60 por ciento de las personas infectadas tuvieron el antecedente de una reunión, de una fiesta, de un encuentro familiar”. Recordó qué, en Nueva York, hace unos meses el epicentro del contagio mundial, el gobernador Cuomo había dicho que en esa ciudad el porcentaje es del 75 por ciento.

Así que no le busquemos tres pies al gato. No es una percepción, es una realidad que, hasta donde resulte posible, debemos evitar la fiesta. Sobre todo, la familiar.

Meses atrás conocimos la terrible historia de una madre de familia que tenía muchas ganas de que sus hijos le celebraran el Día de las Madres. Le cumplieron su deseo. 10 días después murió, contagiada de Covid-19.

Me gusta mucho la temporada decembrina. La disfruté desde que era niño. Mis padres ya no están conmigo, pero de ser así no hubiera podido estar con ellos, en una reunión familiar grande. Hoy toca organizarse de otra manera, visitar a los mayores y el resto de nuestras familias en horarios escalonados, en días diferentes, para que no coincidan los abuelos con los padres, los hijos, los nietos, los hermanos, los tíos, los primos, las nueras, los yernos, los amigos y, como decía Chava Flores, “los invitados de un señor que no vino a la fiesta”.

Tras las reuniones familiares, como riesgo de contagio, aseguran las autoridades de la CDMX, están las oficinas. Por supuesto, donde no tienen ninguna precaución y no se exige a los empleados el uso del cubrebocas, del gel antibacterial ni la sana distancia y que no sanitizan. Donde no hay realmente un compromiso de la empresa.

Es curioso, ha ocurrido en algunos sitios, empleados expresan su preocupación de contagio por el hecho de ir a trabajar, pero no sienten la misma aflicción cuando van a hacer sus compras al súper, al mercado, a las tiendas departamentales, a comer fuera de casa, sacan a pasear al perro, van a reuniones con amigos y familiares, se van de viaje, van al salón de belleza o a la peluquería o simplemente salen a caminar porque ya no aguantan el encierro.

Estamos enfrentando la gran prueba del año en la guerra contra el coronavirus SARS-CoV-2. Es el enemigo más peligroso de nuestra generación. Hagamos a un lado las debilidades humanas. Mientras, para disuadir, ayer se anunció que estaremos en semáforo rojo hasta el 10 de Enero.

Monitor republicano

Les deseo una Feliz Navidad. Un abrazo, con mucha salud.

 

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