¿Se ha quedado un día sin gas, en casa? ¿O se le ha descompuesto la estufa o el boiler por más de tres días? ¿Qué hace ante eso? ¿Cómo se las ingenia para las labores más elementales del hogar? Y si le descompone el refri, ¿cómo lo padece?

Imagínese estar más de 110 días, casi cuatro meses, sin tener los enseres más elementales. Y si a eso le suma que prácticamente no hay transporte ni trabajo, la situación debe ser de desconsuelo.

Eso, sin contar con las secuelas que la tremenda impesión dejó el impacto de “Otis” en los acapulqueños, ese huracán categoría 5 que destruyó la Perla del Pacífico y dejó en la calle a la mayoría de sus habitantes.

Según el gobierno las cosas están bien y esta semana nos bombardeó con una serie de cifras que pintan un panorama que parece distinto a la realidad.

De entrada, que a la fecha el Gobierno Federal ha invertido 28,463 millones de pesos.

Que ya están disponibles 7,110 habitaciones, lo que representa el 59% de la capacidad hotelera.

Que la Marina ha entregado un millón 963 mil 816 despensas y 2 millones 431 mil 221 canastas básicas, así como tres millones 337 mil 335 comidas calientes y 259 mil 577 kilogramos de tortillas.

Y que la Defensa ha entregado a la población 190,750 paquetes de enseres, consistentes en refrigerador, estufa, colchón, vajilla, ventilador y licuadora.

Las pensiones y becas abarcarían a 212 mil 244 derechohabientes y beneficiarios.

El apoyo a campesinos y pescadores para 34 mil 609 beneficiarios por una inversión social de 259.5 millones de pesos.

Con Créditos a la Palabra, favorecidos 152 hoteles de una, dos y tres estrellas; 231 restaurantes, 654 prestadores de servicios turísticos, como guías e informadores de estancias y mil 37 comercios, luego de una inversión de 52.8 millones de pesos.

Aseguran que regresaron a clases mil 530 escuelas públicas y particulares, lo que representaría el 95.8 por ciento y que han sido distribuidos 475 mil 780 libros de texto gratuitos.

Según el presidente Andrés Manuel López Obrador, antes de que termine su administración, Acapulco estará totalmente recuperado.

Por eso llama la atención el anuncio que hizo la secretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde, para explicar en qué consiste la reforma que presentó el jefe del Ejecutivo en materia de pensiones.

Señaló las fuentes del financiamiento de lo que llamó “capital semilla”, de 64 mil millones de pesos, a recursos complementarios, como los fideicomisos del Poder Judicial.

Es decir, Acapulco se quedaría sin recursos para atender a quienes siguen damnificados por el huracán “Otis”.

El 31 de octubre, desde Palacio Nacional, el presidente expresó: “Yo pienso, una opinión, es que ese dinero que se tiene que regresar a la federación, porque así es, se cancela el fideicomiso y los 15 mil millones vienen a la Tesorería de la Federación para que el Ejecutivo los aplique en beneficio del pueblo. ¿Qué les propongo a los integrantes del Poder Judicial? Un acuerdo, que se destinen los 15 mil millones a apoyar a los damnificados de Acapulco y que ellos formen parte del comité que va a vigilar la aplicación de los fondos para que le llegue a la gente de Acapulco”.

Según las cifras oficiales aún faltan por entregar 59,250 paquetes de enseres domésticos.

¿Se imagina usted viviendo así por casi 4 meses? Nadie se lo merece.

Y un aviso a tiempo: ya viene la temporada de lluvias y todavía hay casas que no tienen sus techumbres de lámina.

Que alguien les recuerde que Acapulco debe ser una prioridad. Y no solamente porque dentro de tres meses habrá elecciones.


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