La caída del América era de esperarse. El momento de las Chivas —producto de meses de buen trabajo por parte de Gabriel Milito— y la actualidad del equipo, auguraban que el Guadalajara se llevara el Clásico de Clásicos. A eso, hay que sumarle que el cuadro de Coapa está en plena reconstrucción. Esa medida era urgente, pero se hizo a destiempo.
El tren se está arreglando en movimiento, en lugar de en el patio de reparaciones.
Es difícil señalar a un único responsable. Pero es una realidad que un equipo que aspira a ser campeón no puede despedir a su director deportivo con el torneo empezado, ni —mucho menos— cambiar su política de fichajes con el certamen en marcha.
Porque ahora, además de que André Jardine cuenta con más poder de decisión, ya no se contratan “suplentes”, sino “estrellas”.
Hace al menos un año, el plantel pedía a gritos cubrir los lugares que dejaron tipos como Julián Quiñones, Jonathan Cabecita Rodríguez, Richard Sánchez o Diego Valdés.
Incluso, la llegada de un goleador, ante las constantes lesiones de Henry Martín, parecía imperativa. Pero a Coapa llegaban jugadores de segunda línea, en lugar de figuras consagradas. Y, de pronto, todo cambió. Raphael Veiga y Vinícius Lima son los rostros de esta nueva manera de contratar.
El problema es que, al día de hoy, no saben llegar al club sin ayuda de un GPS.
Se ha jugado la tercera parte del Clausura 2026 y los refuerzos (Thiago Espinosa aún no junta tres entrenamientos) están en pleno periodo de adaptación. Esa situación es imperdonable en un equipo con las exigencias del América.
Si se hubiera trabajado bien y hubieran llegado, a más tardar, a principios de enero, la cosa sería totalmente distinta.
El crédito del tricampeonato no es eterno y, aunque haya quien se rehúse a creerlo, va disminuyendo poco a poco.
Esto, evidentemente, no significa que Jardine no merezca la oportunidad de terminar de construir a SU equipo y, en dado caso de que las decisiones tomadas hayan sido las correctas, disfrutar el fruto de las mismas.
Al brasileño le dieron las llaves del club y tendrán que ser pacientes con él.
Por otro lado, hay futbolistas que parecen haber cansado a la afición, como Kevin Álvarez, y otros que comienzan a generar dudas, como Erick Sánchez.
Ellos deben entender que, en un momento complicado como este, la voz de la tribuna suele tomarse en cuenta y está en ellos demostrar que están a la altura de la camiseta para mantenerse en el club.
Y es que en Coapa, la escoba parece tenerla Jardine, al menos por ahora.
futbol@eluniversal.com.mx

