El América está en crisis. Tanto de funcionamiento como de resultados. Dos puntos de nueve disputados y cero goles anotados, lo demuestran. Ni el arbitraje, ni que apenas se hayan jugado tres partidos, son excusas para un equipo como el de Coapa. El América está mal, la gran pregunta es: ¿Quién o quiénes son los responsables?
Primero que nada, hay que dejar claro que el mal pasar americanista no sólo es de estos tres partidos.
El equipo, poco a poco, se fue diluyendo. Incluso, siendo campeón se le vieron las costuras, y es que para levantar la ‘16’, hubo que pasar por el Play-In.
Y en la cuarta final consecutiva, el América fue inoperante ante el Toluca, al —ni siquiera— inquietar al guardameta Luis García.
Las Águilas fueron tan dominantes, que sus “baches” alcanzaban para conquistar títulos y jugar finales. El semestre pasado, el nivel de juego bajó, y el torneo culminó en cuartos de final. El tema es que el equipo ya no se veía ni sólido, ni dominante. O sea que, desde el cierre del Apertura 2025, empezó este mal momento azulcrema. Por supuesto, todos los involucrados son responsables. Pero con diferentes grados.
Señalar a André Jardine y pedir su salida sería lo más sencillo. Pero el brasileño no se despertó un día y se volvió malo. Él sigue siendo un entrenador de alto nivel en nuestra Liga y, aunque el crédito se ha achicado, cuenta con suficiente espalda como para merecer seguir en el puesto. Los directores técnicos, más allá de sus capacidades, dependen de sus futbolistas y en Coapa varios no están a la altura.
A los jugadores del América hay que dividirlos en dos grupos: Los que no están a su nivel y los que no están a la altura de las expectativas. Del primer grupo se espera más, porque han demostrado más y, quizá, sólo atraviesen un mal momento. Estos futbolistas cuentan con la capacidad y el compromiso para salir del hoyo, pero su baja de juego evidentemente suma al pozo de las responsabilidades.
Lo grave está en el grupo de futbolistas que no están a la altura de la camiseta. Néstor Araujo (aunque nunca juegue), Kevin Álvarez, Alan Cervantes, Erick Sánchez, Víctor Dávila, Rodrigo Aguirre o José Zúñiga, semana a semana hacen que la afición se pregunte por qué siguen ahí. Sus rendimientos jamás correspondieron al lugar que ocupan. Pero a ellos alguien los contrató y en esas personas recae la mayor responsabilidad.
El área deportiva, que integran Santiago Baños y Diego Ramírez, no sólo trajo al grupo antes mencionado, sino que realizó fichajes inexplicables como los de Isaías Violante, Alexis Gutiérrez y Aarón Mejía. Jóvenes que, ya no digamos venían de reventarla con sus clubes, ni siquiera eran titulares. Y ahí está el mayor grado de responsabilidad: Se armó un plantel que no corresponde a la exigencia, ni mucho menos a la historia. Y así, así no se puede.
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