¿Por qué?

Álvaro López Sordo

Hasta el domingo a las 5:59 de la mañana, nos sentíamos los candidatos a ganar la medalla de oro

Quiero hacer un llamado desde este, su amable espacio de confianza. Aclaro que no es broma y que esto es serio. Honestamente, necesito que alguien me explique por qué siempre pasa lo mismo. ¿Por qué repetimos patrones? Ya tropezamos con esa piedra varias veces y, como la burra al trigo, ahí vamos. Y pasa tanto que, en plena euforia, en el fondo ya sabemos qué va a suceder.

Me refiero a nuestra Selección Nacional de futbol. ¿Por qué siempre después de un gran triunfo viene un sopapo de la misma magnitud que la alegría vivida? Todos estábamos más que ilusionados con la Selección Olímpica tras la espectacular goleada ante Francia. Pero, y aquí me atrevo a creer que varios de ustedes pensaban como yo, muy en el fondo teníamos esa sensación incómoda de que algo podía salir mal contra Japón.

Y no, no es la primera vez que vamos del cielo al infierno en un movimiento. En Rusia 2018, arrancamos derrotando al campeón del mundo. Tras vencer a Alemania, el equipo de Osorio sumó otros tres puntos gracias al 2-1 ante Corea. Mejor... Imposible. Hasta que todo se fue al carambas y contra Suecia acabamos con cierta parte del cuerpo más al norte de lo normal (en la garganta, para ser precisos).

Lee también: La Selección Mexicana Olímpica, sin margen de error en Tokio 2020

Pasamos del buscar avanzar a octavos con paso perfecto, a que todos los mexicanos estuviéramos más pendientes del partido entre coreanos y alemanes para no quedar fuera. Así, sin despeinarnos, dependíamos de otro resultado. Clasificamos como segundos del grupo y pasamos de jugar con Suiza a tener a Brasil enfrente. Y lo de siempre, adiós en octavos.

En Tokio, pasó algo similar. Hasta el domingo a las 5:59 de la mañana, nos sentíamos los candidatos a ganar el oro. 21 minutos más tarde, el equipo no sabía ni qué estaba pasando y ahora la clasificación a cuartos peligra. Es verdad que está en manos del conjunto de Lozano, y también es verdad que su equipo ni es tan bueno, pero tampoco tan malo. Es un buen plantel que, sin triunfalismos, aún puede pelear por las medallas.

No debería ser normal dar esos bandazos. Pero es la cosa más común en nuestro futbol. Así que, de manera encarecida, si tienen alguna explicación, les agradeceré me envíen un tuitazo para darme un poco de paz.

Adendum. Knut está destrozado, tal vez no sobreviva el verano. Entre Olímpicos, Copa Oro y Liga MX, nuestro querido nórdico anda todo el día pegado a la tele y sin dormir. Ve todo y nada a la vez.

 

Comentarios