No aclare que oscurece

Álvaro López Sordo

Borren de las reglas de juego palabras como “intención” o “claridad”. Que sea como en las cáscaras: Mano es mano y doble toque es doble toque

“Las cosas claras, y el chocolate espeso”, dicho popular que —en casa de su servidor— se escuchaba con frecuencia a finales del siglo pasado. Desconozco si su uso continúe vigente, pero estoy convencido de que urge que en el ámbito arbitral se convierta en el mantra a repetir cada mañana antes de iniciar los entrenamientos.

¿Fue correctamente validado el penalti anotado por Jonathan Rodríguez en Mazatlán? La verdad, no lo sé. Todo depende de a quién tengamos ganas de escuchar. Esto es como la política en Estados Unidos: si usted ve Fox News, Donald Trump es un buen presidente. Pero si observa CNN, el güero que vive en la Casa Blanca es un mentecato total. Así vivimos ahora.

Entonces, desde la Comisión de Arbitraje aclaran que Óscar Macías hizo bien. Arturo Brizio explica perfectamente que, aunque tocó la pelota dos veces, el primer impacto no puso al balón en juego porque no se movió con claridad. Perfecto, problema resuelto. A lo que sigue... Pero la vida no es tan sencilla.

Porque del otro lado de la vereda, aparecen todos los exárbitros. Y ellos aseguran que Óscar Macías se equivocó al no marcar tiro libre indirecto por el doble toque. Marco Antonio Rodríguez hasta subió un video didáctico, con el cual las cosas quedan claras (y dale con la claridad, pero ponga atención).
Ahora tenemos un problema.

Por un lado, se piensa que es normal que Brizio defienda a sus muchachos para evitar que su Comisión vuelva a ser señalada. Por el otro, no falta el mal pensado que considera que todos los exárbitros son unos resentidos que, pero por supuesto, viven de morder la mano que les dio de comer.

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Mientras tanto, nada queda claro. Y de pronto aparece el argentino Miguel Scime, exárbitro y actualmente asesor FIFA, para aclarar que hasta 2016 el gol hubiera sido válido, pero que ya no, y se debió sancionar tiro libre indirecto.

Aquí el problema es el maldito concepto de claridad (por eso le decía que pusiera atención), porque si en el reglamento del futbol esa palabra no existiera y simplemente se estipulara que la pelota no puede tocarse en dos ocasiones por el cobrador, no tendríamos este problema.

Pero el documento parece hecho para complicarle la vida a los jueces, porque deja tanto a la interpretación que provoca este tipo de situaciones. Borren de las reglas de juego palabras como “intención” o “claridad”. Que sea como en las cáscaras: Mano es mano y doble toque es doble toque.

Porque lo que para unos es claro, para otros no lo es. Y las intenciones de cada quien sólo las conoce cada quien. Como en este caso puntual, en el que cada explicación lo único que hizo fue crear mayor confusión.

Adendum. Knut me envió esto por Whatsapp: ¿Así se juegan los clásicos en México?
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