¿Sirvieron de algo los partidos ante Panamá y Bolivia? La respuesta sencilla es no. Y es que este equipo mexicano no será, ni cerca, el que veremos en la Copa del Mundo. Y tampoco se enfrentará a rivales de tan ínfima categoría. Pero los viajes a Centroamérica y Sudamérica tenían un objetivo totalmente alejado del funcionamiento y el resultado: El desempeño individual. Y eso, con el Mundial a la vuelta de la esquina, créame que es preocupante.
Hay que trasladarnos unos 20 años en el pasado. En aquel tiempo, habría sido una locura escuchar que Ricardo La Volpe le estaba dando a alguien su primera oportunidad en la Selección Azteca para ver si alcanzaba a colarse en la lista de asistentes para Alemania 2006. Por supuesto, en enero, la convocatoria no estaba definida. Pero a cinco meses del evento, los posibles seleccionados estaban perfectamente vistos y los probables emergentes, por cualquier lesión o baja de juego, también.
Hoy, no sólo las lesiones, sino también la escasez, le abren la puerta a “novatos”. Y he ahí lo preocupante. El desarrollo de futbolistas en México se estancó. En los últimos 40 años, fue tierra de porteros y defensas centrales. Campos, Conejo, Oswaldo, Ochoa, Corona, Talavera, Ríos, Muñoz y hasta Orozco, son algunos de los nombres que hoy añoramos. Bueno, tan raquítica está la cosa, que Ochoa cuarentón aún tiene chance de jugar el Mundial (Ni Malagón ni Rangel han hecho algo para evitarlo).
En la central, en dos décadas y media de este siglo, nunca debimos preocuparnos. Volviendo al ejemplo de Alemania 2006, Rafa Márquez, Claudio Suárez, Carlos Salcido (jugaba como lateral y central) y Ricardo Osorio, eran las opciones. Hoy, si a Montes o a Vásquez les da catarro, media patria futbolera se paraliza de miedo, porque no hay más que ellos (sin que estén a la altura de los antes mencionados).
No hay espacio para hablar de la falta de calidad en cada zona del campo. La caballada viene flaca y por eso los partidos ante las selecciones locales de Panamá y Bolivia sí valieron la pena. Porque, como gritan los cacharpos en la CDMX, “¡Súbale, hay lugares!”. La lateral derecha aún no tiene dueño, atacantes por la banda también son bienvenidos y el tercer centrodelantero es vital definirlo.
Richard Ledezma podría ganarse un lugar como lateral derecho, ante la lesión de Huescas y la ausencia de ese suplente claro para el excementero. Brian Gutiérrez podría ser ese hombre que desequilibre y le genere opciones al delantero. Y, finalmente, ¿quién será el tercer delantero centro? Berterame y la Hormiga luchan por un sitio que podría ser trascendental, porque —en lugar de tercer opción— podrían ser la segunda, en caso de que Giménez no se recupere o no esté en forma.
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