La mentira del mejor

Álvaro López Sordo

En esta situación se trata, simplemente, de quien más ganó y no del mejor en la historia del equipo al que, por ahora, sigue perteneciendo

Entiendo, aunque me moleste, que nuestro idioma sea una víctima más de la corrección política que rige en la actualidad. Palabras que hace unos años eran absolutamente comunes, hoy se han convertido en brutalmente ofensivas (no daré ejemplos para que ustedes se eviten la fatiga de insultarme y yo me ahorre el mal rato).

Lo que no entiendo, y nunca entenderé, es que haya quien confunda al más ganador con el mejor. Sobre todo al señalar a individuos que participan en deportes de conjunto.

El caso a tratar hoy pertenece al mundo del futbol. Evidentemente, el club o selección que más títulos tiene es catalogado como el mejor de la historia. Pero este principio no es intrínseco del protagonista individual.

Djalma Santos ganó dos Mundiales y no por eso fue mejor que Maradona. Adolfo Bautista conquistó dos títulos de Liga en México, ¿eso lo hace mejor que Cuauhtémoc Blanco? No.

Di Stéfano, Cruyff, Puskas, Zico y Platini nunca ganaron una Copa del Mundo. Thon, Tapia, Ronaldao, Marchena y Diomede sí lo hicieron, ¿Eso les da un sitio más preponderante en la historia del juego que las cinco glorias mencionadas? No, eso les da tener una medalla de campeón del mundo (que no es poca cosa) y punto.

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Ejemplos claros de que no necesariamente el que más ganó es mejor. El que más títulos levantó tiene menos espacio en sus vitrinas y ya. Por supuesto que hay excepciones, Pelé es el hombre que más Mundiales ganó y siempre está en la disputa por el trono eterno. Pero éste no es el caso.

No caigamos en errores que suele provocar la era del marketing. En esta situación se trata, simplemente, de quien más ganó y no del mejor en la historia del equipo al que, por ahora, sigue perteneciendo (el por ahora es por el ridículo de la semana pasada).

Así, de bote pronto y sin hurgar mucho en la memoria, me viene a la mente aquel holandés que no ganó tanto como nuestro personaje actual, pero que no necesitó de eso para transformar al equipo. Y antes de él y de aquel neerlandés, hubieron otros que forjaron la identidad e historia del club.

A todos ya los dejó atrás, pero eso no debe eliminar sus legados (que están por encima de cualquier cantidad de triunfos). Ah, por cierto, apenas me doy cuenta de que no nombré a alguien. El máximo ganador al que me refiero es Miguel Herrera. El holandés es Beenhakker.

Y aquellos que fraguaron, desde la banca, el ADN americanista y que están por encima de un acumulado de triunfos son: José Antonio Roca, Raúl Cárdenas y Carlos Reinoso. Tengamos memoria.

Adendum. Knut ya no entiende nada. ¿Ahora Chivas es una máquina?
 

 

 

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