El América está en crisis. Perdón, perdón, me ofusqué. ¿El América está en crisis? Ahora sí, podemos empezar.
Evidentemente, habrá quien piense “cómo es posible que éste pregunte una obviedad”. Y, hasta cierto punto, quienes piensan eso tienen razón. La frialdad de los números condena al equipo de Coapa.
Las Águilas acumulan el pinchurriento 33% (para redondear cifras) de los puntos disputados hasta el momento: tres de nueve. Esa cosecha, para un club grande, desata crisis.

Es más —y sin meternos en formas de juego, porque eso es subjetivo—, si revisamos contra quienes ha obtenido esa paupérrima cantidad de unidades, se confirma la crisis.
El plantel más caro del país no pudo vencer al, tal vez, más débil del torneo: el Querétaro. Ante Toluca, un empate no sabe mal; no olvidemos que son el subcampeón y que se jugó en La Bombonera. Finalmente, contra el Puebla —que perdió a Nicolás Larcamón, Maximiliano Araújo, Israel Reyes y Jordi Cortizo (y al que hace semanas le metieron 11 en dos juegos)— se empató en el Azteca.
Visto así, la crisis es palpable y debería existir mucha preocupación. Pero ojo, no estamos en España, Inglaterra o Italia (o en cualquier país con una Liga seria), en donde un equipo con el 33% de los puntos conquistados sólo tiene posibilidad de ser campeón apelando a la remontada milagrosa (y a la caída estrepitosa de los de arriba). Aquí, en nuestra risueña patria futbolera, los puntos del principio del campeonato “valen menos” y, la verdad, importan poco.
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¿No me cree? Pues le tengo noticias: el América está en la posición 11, cómodamente, ubicado en zona que da acceso a la fase final. El América tiene a tiro de piedra la zona de Liguilla directa (a tres puntitos). El América tiene intactas las posibilidades de ser campeón de Liga, porque el sistema así lo permite.
¿Es absolutamente mediocre todo lo que se ha escrito en estas líneas? Pero por supuesto que sí.
Sin embargo, el mediocre no es su seguro servidor, sino el sistema de competencia. Y ese régimen que permite que cada semana haya poco espectáculo y que suspiremos con ansiedad, fantaseando con la Liguilla.
A la fase regular del campeonato la componen 153 partidos. ¿Cuántos son de la calidad que se ve en la Liguilla? Muy pocos.
Es decir que hay que soportar más de 100 juegos mediocres, con la esperanza de ver 14 buenos por semestre.
Entonces, que quede claro: el América está mal, pero no en crisis. Al igual que el Cruz Azul, que —con su triste puntito y su vergonzoso penúltimo lugar— está sólo a dos unidades de la mediocre (y reconfortante) zona de repesca.
Adendum. “Qué divertidos son los Pumas”, me escribió Knut. Y, efectivamente, los universitarios son una montaña rusa (con todo lo malo que eso implica).
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