Duros como el cemento

Álvaro López Sordo

Lo único que falta para confirmar a éste como el año más extraño es ver a Jesús Corona levantando el trofeo de Liga

Regularidad es la condición de aquello que es regular, que se ajusta a un cierto orden, mantiene una determinada frecuencia o resulta de calidad media o no tan buena. Palabras más, palabras menos, esas son las acepciones que definen a la palabra “Regularidad”. Para este caso, descartaremos la última. Porque si algo no tiene este equipo, es baja calidad; al contrario.

Se han jugado 10 jornadas del Guardianes 2020, las mismas que se disputaron del malogrado Clausura 2020. El mejor equipo del año (aunque en este momento no sea el uno de la clasificación) es el Cruz Azul. La constancia y precisión de La Máquina en este, cuando menos extraño, 2020 es llamativa.
El rendimiento del equipo es parejo y ni una pandemia ha sido capaz de mermarlo.

En los 10 partidos disputados en el primer semestre de este año, el cuadro de Siboldi ganó siete, empató uno y perdió dos, para cosechar 22 puntos. Además, anotó 24 goles y recibió 14, para tener 10 anotaciones a favor.

Hoy, los Cementeros tienen las mismas 22 unidades y su récord de triunfos, derrotas y empates es idéntico al anterior. Bueno, hasta su diferencia de goles es igual: +10. El único cambio en ese sentido es que ahora han anotado “sólo” 17 tantos. Y, por supuesto, que los Pumas están por encima de ellos en la tabla por diferencia de goles, a pesar de tener una victoria menos.

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Pero, más allá de los números, hay que fijarse en la entereza con la que el Cruz Azul afronta los partidos y las situaciones complicadas. Esos juegos que se les escapaban en los últimos minutos, parecen cosa del pasado. Ahora, esa otrora maldita recta final de los encuentros parece ser el momento azul. El nervio excesivo ya no es el acompañante habitual de este cuadro en la agonía de los partidos.

Vaya, ni la crisis institucional más grande en la historia de la entidad le movió un pelo a los futbolistas o al cuerpo técnico. Sí, ese club que ante la menor adversidad solía agachar la cabeza y meter el rabo entre las patas, hoy se presenta erguido ante una pandemia y ante la lucha intestina que se desarrolla en las oficinas de La Cooperativa para definir los pasos a seguir.

Cruz Azul versión 2020 va en serio. Lo demuestra semana a semana. Poco a poco ha exorcizado a sus fantasmas, a grado tal que ya ni el América le provoca temor.

Y lo único que falta para confirmar a éste como el año más extraño de la historia (desde la extinción de los dinosaurios) es ver a Jesús Corona levantando el trofeo de Liga.

Adendum. Knut me insultó de arriba a abajo. Lo único que puedo reproducir es su reclamo inicial: “¿No que Pumas era un desastre?”.

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