Borrachos malacopa

Álvaro López Sordo

El show debe continuar, por más falto de escrúpulos e indigno que sea. Total, qué tanto es tantito

Seguramente, todos hemos estado con ese borracho que no entiende cuándo parar. Ese que, ya de día, sigue de necio con seguir la fiesta, cuando claramente la única opción viable es irse a dormir. Pero, “él conoce un bar que sigue abierto” o “una tienda que todavía vende”. A partir de que los demás, (los sobrios o los menos borrachos) acceden a los ruegos del aferrado, se sabe que las probabilidades de que todo se vaya al carajo son altas.

Aclaro que hablé del borracho en tercera persona, no porque yo sea un santo, sino porque cuando uno es ese borracho, no se da cuenta de lo dantesco de su comportamiento. Pero viéndolo desde afuera, se experimenta una sensación difícil de explicar. Y, justamente, esa emoción fue la que me provocó el futbol este fin de semana. Este deporte se convirtió en ese borracho malacopa de arrabal, capaz de todo por conseguir una cuba más.

Los dirigentes del futbol jamás fueron Carmelitas Descalzas, pero todo tiene un límite. Estúpidamente, imaginaba que ese punto no estaría a discusión después de que un futbolista casi muere en la cancha. Pero Christian Eriksen no tenía ni dos horas hospitalizado y el partido se reanudó. Y no importa que haya sido decisión de los jugadores. La UEFA debió evitar tal esperpento y quitarle la cerveza de la mano al adolescente, pero no fue así.

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Ahora, de este lado del mundo, la cosa es de espanto. De borrachera de cuatro días. Sí, de esas en que la mitad de los presentes ya se vomitaron encima, pero igual siguen bebiendo. La Copa América debía jugarse en Colombia y Argentina. Pero, a causa de la situación sanitaria y la crisis social que lacera al país cafetalero, anunciaron que declinaban continuar como organizadores.

Días después, Argentina informó que, con la pandemia golpeando tan fuerte al país, no podría recibir al torneo. Lo lógico hubiera sido aplazar el certamen, pero la Conmebol no soltó el whiskey y decidió que Brasil entraría al quite. Futbolistas y entrenadores manifestaron no estar cómodos con la decisión. Obviamente, la Conmebol se limpió la parte más baja del intestino con esas preocupaciones.

Y, para cerrar, la selección de Venezuela presentó un brote de Covid-19. A un día de debutar contra Brasil, entre 11 y 15 miembros de la delegación Vinotinto dieron positivo. Y, pero por supuesto, la Conmebol no soltó el vaso y los venezolanos se enfrentaron al Scratch du Oro sin completar la banca. ¿Pero qué importa? El show debe continuar, por más falto de escrúpulos e indigno que sea. Total, qué tanto es tantito.

Adendum. Qué chin... le pasa a la Selección, que hasta mi Romo se ve mal. Eso me mandó Knut por mensaje.

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