André Jardine se va a ir del América. Por supuesto, no ahora. Pero, más temprano que tarde, se va a ir. Nuestro futbol no se distingue por procesos largos (estilo Premier League) y por eso me atrevo a aseverar que el tiempo del DT en Coapa culminará.

Dicho lo anterior, no entiendo la urgencia porque el brasileño se vaya ya del club. Semana a semana, los aldeanos de las redes sociales salen con sus antorchas a linchar al único técnico tricampeón en la historia de los torneos cortos.

Sobra decir que una institución como la americanista no puede vivir del pasado. Por más que ese pasado sea inmediato. También se entiende la vehemencia con que el aficionado vive cada momento de su equipo.

Tras golear al Puebla, el gran América estaba de vuelta. Unos días después, fueron goleados por Tigres y ya nada sirve. Pero jugar cuatro finales seguidas tiene que servir de algo.

La dirigencia de un club no puede moverse al son de la tribuna, ni tampoco del periodismo. La vehemencia antes mencionada, al ser directivo, debe convertirse en capacidad de análisis. Hay que entender los momentos del equipo y, en la medida de lo posible, abstraerse de los resultados. Y es que no es lo mismo la situación de Domenec Torrent que la de André Jardine. Por más que sólo haya un punto de diferencia, las situaciones de ambos equipos son diametralmente opuestas.

Rayados arrastra años de frustraciones (hace seis que no ganan una Liga). Las inversiones millonarias no se han reflejado en las vitrinas y, para acabarla de amolar, este plantel se ha fagocitado a todo tipo de entrenadores.

A Jardine, lo respaldan los trofeos levantados y, por encima de todo, que ya con el torneo arrancado se decidió cambiar la política de contrataciones para reconstruir al equipo, bajo su propia supervisión.

El brasileño eligió a cuatro refuerzos. Rodrigo Dourado es el único que pudo hacer pretemporada. Raphael Veiga, Vinícius Lima y Thiago Espinosa arribaron al club con el torneo en marcha.

Tan se armó al vapor a este plantel, que Espinosa no ha debutado con el primer equipo y este fin de semana disputó sus primeros minutos en el país con la Sub-21. ¿A esos futbolistas se les puede responsabilizar del mal paso americanista?

Durante los últimos dos años, las Águilas se dedicaron a contratar oportunidades (jugadores libres o de bajo costo), en lugar de figuras consolidadas. En ese periodo, el plantel perdió calidad y hoy se están pagando los platos rotos. Hace no mucho, ante cualquier mal resultado o eliminación, las redes explotaban pidiendo la cabeza de Santiago Baños. El dueño fue paciente y el tricampeonato se cocinó a fuego lento. La paciencia y la mesura son gratis, no tenerlas puede costar muy caro a la larga.

@lopez_sordo

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