La hiperactividad de la conversación digital 

Alonso Cedeño

            El Trastorno de hiperactividad con déficit de atención se define con la incapacidad de concentrarse, distraerse fácilmente, ser impulsivo, desarrollar una actividad muy intensa y no ser capaz de controlar el comportamiento.  
 
            Esto es sin duda lo que hemos visto qué sucede en los distintos medios sociodigitales estos últimos días.  
 
            Iniciando por el presunto asaltante que fue golpeado en el transporte público por los usuarios, desatando una polémica casi tan brutal como la tunda que le propinaron al sujeto. Mientras la mayoría, 64% de los mensajes analizados, celebraba el que los usuarios hubieran aplicado “justicia por propia mano”, un 12% deploraba que la violencia llegara a esos niveles, sin embargo algunas cuentas, que en su mayoría se muestran mas afines a contenidos asociados a la 4T,  comenzaron a indicar una relación entra la pobreza, la exclusión social, la falta de oportunidades y la pobreza. Esto resultó particularmente polarizante en twitter, donde el comportamiento de los usuarios siempre se ha caracterizado más por ser de confrontación. Según el reporte de C&E Research y la agencia Prometeo este tema alcanzó más de 240 Millones de cuentas en Alcance para colocarse en el 5 lugar nacional, siendo el primero como prácticamente todas las semanas la conversación relacionada al COVID-19, con más de 302,000 menciones y un alcance de 16 mil millones de cuentas.  
 
            La detención del Marro acaparó también durante unas horas la atención de los usuarios de las plataformas, así como la explosión en Beirut y los múltiples videos que se publicaron al respecto. 
 
            Días mas tarde un nuevo escándalo de la plataforma VisitMexico se volvió el centro de la conversación, cuando posterior a una nota editorial, se compartió profusamente el error de traducción en los nombres de distintas ciudades o estados, al parecer al volver a publicar la página que sirve como el centro de la publicidad y promoción de México en el mundo y cuya grave afectación ya hemos comentado anteriormente en este mismo espacio, se utilizó un traductor automatizado que no discriminó los nombres propios como Guerrero, que publicó como Warrior, o Hidalgo, que se pudo ver como Noble. Los memes y críticas a la ya muy dañada y criticada plataforma fueron incontables, culminando con la publicación de un comunicado por parte de la @Sectur_Mx donde señalan que se interpuso una denuncia en la @FGRMexico por por “presuntos actos ilícitos y daños relacionados con la imagen turística de México”. Para terminar la semana la Secretaría de Cultura, mediante una redacción poco cuidada, subió un mensaje que se prestó rápidamente para un albur, ese juego de palabras donde se hace referencia a un mensaje sexual.  
 
            Varios mensajes comentaban si acaso existía un concurso por ver qué dependencia hacía peor uso de su comunicación digital, y que la secuencia de errores era evidente. ¿Será esta la nueva caja china digital? Tengamos en cuenta un dato, según el mismo estudio de la agencia PROMETEO de más de 650,000 menciones asociadas a @LopezObrador_ sólo un 13% de ellas son positivas y 34% son negativas. Esto es totalmente adverso para los operadores digitales de la 4T acostumbrados a superar siempre a sus críticos, ¿estarán tratando de desviar la atención con temas de otros actores y resaltando las pifias de otras dependencias?. Cruzando el primer tema de conversación COVID, con las menciones de Lopez Obrador el porcentaje de negatividad sube prácticamente hasta un 57%, y existen pocos argumentos que hayan probado ser efectivos para poder influir a su favor en la conversación, ¿será una estrategia emanada de las oficinas donde se define la comunicación social que es mejor que se etiquete de incompetentes o generar burlas sobre elementos no esenciales en el proyecto del presidente y así distraer la atención de los usuarios sobre los temas relevantes?. La rápida sucesión de temas, errores, y poca contención al respecto no puede ser ignorada. O se le acaba la gasolina a los ejércitos digitales de la 4T o están apostando al trastorno de déficit de atención con el que podrían ser diagnosticadas las conversaciones virtuales.            

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