Annika
llegó a Estados Unidos en 1990, proveniente de Suecia y siendo apenas una adolescente, se admiraba de todo y soñaba con iniciar una carrera como universitaria en el golf y llegar a ser figura en la LPGA .
El sueño comenzó a tomar forma una vez que vio cómo Liselotte Neumann , también golfista sueca, conquistó el US Women’s Open en 1988 . En sus años en la Universidad de Arizona , el deseo por jugar golf profesional se acrecentó cuando pudo ver a las mejores golfistas competir en los torneos por TV y, ocasionalmente, en persona.

Fueron ellas quienes la inspiraron para trabajar más y concentrarse mejor. De sus padres aprendió que solo a través de trabajo duro, dedicación e incontable ayuda de los demás y miles de oportunidades, todos los sueños de triunfo se cumplen.
Cuando compitió, siempre lo hizo para ganar, aunque nunca esperó conquistar 72 torneos de la LPGA , incluidos 10 campeonatos mayores. Inclusive tras su retiro, su vida ha excedido todas las expectativas. El otoño pasado, supo que el presidente Donald Trump había aprobado que Gary Player y ella recibieran la Presidential Medal of Freedom.
E s la mayor distinción que un civil puede recibir en Estados Unidos y sin duda, es el más grande honor que ella ha recibido. La reacción de júbilo la puso feliz y luego llegaron la gratitud, el orgullo y la humildad.
Annika
está profundamente agradecida con el presidente Trump por tal honor y aún cuando la entrega de este premio será aplazado por el Covid-19, no deja de ser un gran logro para su carrera y su fundación. Será la primera golfista de LPGA y primera atleta femenil, naturalizada estadounidense, en ser distinguida con esta medalla.
Como una reflexión derivada de este honor, la sueca agradece a las 13 fundadoras de la LPGA . Pero el agradecimiento especial es para Mike Whan (comisionado de LPGA ) y el liderazgo de un equipo que ha logrado hacer crecer la LPGA de manera global.
Como ser humano agradece a la vida haberla puesto en la trayectoria del golf, que tantas lecciones de vida le ha enseñado: fortaleza ante la adversidad y la capacidad para creer en uno mismo.
El golf le ha dado la plataforma para dar en retribución a través de la Annika Foundation que brinda oportunidades a las jovencitas alrededor del mundo para que jueguen este gran deporte. El objetivo es inspirar y liderar la próxima generación de jóvenes bajo el lema Más que Golf .
Unas seis mil jovencitas provenientes de más de 60 países han participado en torneos y más de 60 de exalumnas han llegado a la LPGA , un éxito a la vista de cualquiera. Les recuerdo que Jugar golf es… ¡Hacer amigos! Hasta la próxima.