Por orden de López Obrador, confirmada por Claudia Sheinbaum, un fanático está a cargo de una de las áreas claves de la educación pública, se llama Marx Arriaga Navarro y dicen que es protegido de la esposa del expresidente, de quien fuera sinodal en su examen doctoral; desde su posición como director de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) se ha convertido en una figura central en el proyecto llamado Nueva Escuela Mexicana.

El jueves 25 de diciembre de 2025, Arriaga convocó a crear comités de defensa de “los valores del obradorismo y la Cuarta Transformación”. Según él, los enemigos de una educación obradorista y humanista están en la propia burocracia de la SEP, empezando por su titular, Mario Delgado.

Para señalar lo poco que les importa la educación, en los siete años de la 4T han transitado por la titularidad de esta Secretaría —esa que en otro tiempo ocuparon gigantes como José Vasconcelos, Jaime Torres Bodet, Jesús Reyes Heroles y Fernando Solana— Delfina Gómez, Leticia Ramírez y Mario Delgado.

El 3 de diciembre de 2019, el entonces subsecretario de Educación Superior, Luciano Concheiro, en un acto de aniversario del Partido Comunista Mexicano llamó a hacer del comunismo una vía para lograr una sociedad libre de la explotación humana.

En julio de 2021 Arriaga, marxista trasnochado, generó polémica con su afirmación de que leer por goce “es un acto de consumo capitalista”. Ahora llama a crear comités que promuevan los valores del obradorismo y de la Cuarta Transformación para construir un poder popular, “una masividad, bajo una formación política clara, sustentada en principios innegociables”. Es posible imaginar la atmósfera de pensamiento único y verdad revelada en la que creció este personaje al que sus padres pusieron por nombre Marx.

En 1933 se dio el debate de Antonio Caso y Lombardo Toledano sobre la autonomía de la UNAM. El maestro Caso pugnaba por una educación libre de dogmas. Un año después se reformó la Constitución para establecer que la educación debería ser laica, gratuita, obligatoria... y socialista.

No será difícil que, en un futuro próximo, inspirados en los descubrimientos de López Obrador, los libros de Historia descarten las investigaciones de arqueólogos y antropólogos y enseñen a los niños que en el mundo prehispánico no existieron los sacrificios humanos ni el canibalismo ritual, que antes de la llegada de los europeos ese mundo era un paraíso de paz, amor y fraternidad y que los aztecas eran almas de dios. Formando parte del material didáctico para los profesores estarán textos como Hacia una economía moral y Grandeza, del más grande pensador mexicano de todos los tiempos.

Un país inserto en la globalidad requeriría una educación de calidad y pertinencia con énfasis en el aprendizaje de nuevas tecnologías, el idioma inglés, robótica y la inteligencia artificial, pero lo que plantea el Marx de pacotilla es una educación formadora de cuadros para ese ideal superior: la sociedad sin clases.

Presidente de GCI. @alfonsozarate

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