No sin altibajos, la relación de México con Cuba a partir del triunfo de la Revolución (1 de enero de 1959) ha sido intensa. Con los gobiernos priistas fue un vínculo de amistad y solidaridad; con Vicente Fox de maltrato diplomático (“comes y te vas”) y hoy, con el gobierno de la 4T, de embeleso y reverencia.

En la década de los 60, la Revolución Cubana fue para los jóvenes universitarios de México, y de muchos otros países, una epopeya (“Cuba, territorio libre de América”). Pero transcurrieron las décadas y los logros en materia de salud, deporte y educación se eclipsaron porque se instauró un régimen policiaco en el que por más de 60 años la misma casta privilegiada se mantiene en el poder, mientras el pueblo cubano, en cautiverio, sufre el racionamiento y la pérdida de libertades.

¿Qué explica la fascinación que ejerce Cuba sobre Andrés Manuel? Quizás que le recuerda la exuberancia de su natal Tabasco, los años de su juventud o que admira (y reproduce) la pasión de Fidel por la palabra y la invención de una narrativa: la idea del “hombre nuevo”, que él recoge en lo que llama la “revolución de las conciencias”.

Como en la Cuba castrista, este gobierno impone el uso asfixiante de los medios gubernamentales para adoctrinar al pueblo, al tiempo que intenta reproducir las estructuras de control como los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), aquí Comités de Defensa de la 4T.

Pero está algo más grave: el militarismo. El gobierno cubano no se mantendría en el poder sin el apoyo de las fuerzas armadas, que son la garantía de la permanencia de la revolución. Quizás una de las explicaciones del fracaso económico en Cuba resida en el hecho de que al frente de las empresas están muchos militares, gente sin experiencia en la gestión de una empresa pública que reemplazaron a los que sí sabían porque al triunfo de la revolución, los primeros en emigrar fueron los dueños de las empresas a los que siguieron los administradores, solo se quedaron los creyentes.

Y a propósito de militares, una pregunta se impone: ¿a qué fueron a Cuba los titulares de la Defensa y Marina? ¿Cuándo conoceremos los contenidos de la otra agenda, la agenda secreta de ese viaje?

Andrés Manuel se alinea con los peores. En un intento por construirse la imagen de líder de una izquierda rancia y profundamente antidemocrática, insiste en que a la Cumbre de las Américas asistan los gobernantes de naciones donde se atropellan los derechos humanos: Cuba, Venezuela y Nicaragua, y advierte que no irá a la Cumbre si estos no son convocados.

No es todo. La importación de médicos cubanos (“más de quinientos” pueden ser mil o varios miles, ¿no?) sin importarle las protestas de colegios y asociaciones mexicanas de médicos que señalan que no existe déficit de personal médico en México, pero sí un maltrato; la adquisición de su vacuna cubana Abdala que se aplicaría a los niños, y la exigencia de imponerle al presidente Biden su lista de invitados... ¡Qué necedad de jalarle los bigotes al tigre!

Presidente de Grupo Consultor Interdisciplinario.
@alfonsozarate


 

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