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Los médicos y el Derecho (I)

08/04/2020
02:53
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El doctor Li Wenliang fue el primero que detectó, mientras trabajaba en el Hospital Central de Wuhan, a 7 enfermos que presentaban síntomas de haber sido infectados con un virus parecido al Síndrome Respiratorio Agudo Grave, mejor conocido como SARS. El 30 de diciembre de 2019 envió a un grupo de compañeros doctores un mensaje advirtiendo del descubrimiento y recomendando que emplearan en el hospital ropa especial y medidas de seguridad para evitar ser contagiados. Tres días después, la policía inició una investigación en su contra por expandir “rumores falsos”.

De regreso a su trabajo en el hospital, el oftalmólogo Wenliang fue contagiado de coronavirus por uno de los pacientes. El 10 de enero comenzó a toser, al día siguiente presentó fiebre, dos días después ya estaba hospitalizado y, desde su cama de hospital, publicó su historia en una de las redes sociales más grande del mundo. Li Wenliang falleció el pasado 7 de febrero a los 34 años de edad, era padre de un niño y su viuda estaba embarazada de su segundo hijo.

China reconoció que lo reprendió oficialmente por advertir sobre el brote de coronavirus. Los gobernantes del Partido Comunista admitieron su error y revocaron la advertencia al médico, que incluía una amenaza de arresto. También emitieron una “disculpa solemne” a la familia del oftalmólogo y anunciaron que dos agentes de policía habían recibido “castigos disciplinarios” por el manejo del asunto.

Dos meses después la Organización Mundial de la Salud ha reportado que la pandemia ha afectado a 208 territorios y países, en los cuales se han infectado, alrededor del mundo, un millón 134 mil personas aproximadamente, de las cuales han fallecido más de 63 mil a consecuencia del coronavirus.

¿Había posibilidad de que China evitara la propagación del virus? ¿Era imaginable o previsible, en febrero de este año, la magnitud del daño que ocasionaría esta pandemia? ¿Se han tomado a tiempo las medidas preventivas adecuadas en los diversos países?

Como ciudadanos, es sumamente importante tener conciencia de esto al reflexionar sobre la pandemia global del Covid-19. En estas semanas hemos sido testigos de cómo alrededor del mundo los sistemas de salud, incluso de los países más avanzados, han colapsado por la cantidad de pacientes que ingresan a los hospitales en estado crítico. Es evidente que la actual emergencia sanitaria es una circunstancia extraordinaria que, en ciertos casos, puede excluir la responsabilidad administrativa y/o penal de las y los médicos que día a día hacen un esfuerzo sobrehumano a pesar de la falta de equipo especializado, de la escasez global de insumos médicos o del poco tiempo del que disponen para salvar una vida.

En el caso de México es necesario proteger a todos los trabajadores del sistema de salud pública y privada. Ellos son la primera línea de defensa que ya está enfrentando el riesgo de contagio al atender a todos los enfermos que acuden a pedir su ayuda. Se trata de circunstancias extraordinarias; el derecho laboral, el derecho administrativo, el derecho penal y otras especialidades deben encontrar excepciones de su aplicación en tiempos de crisis en favor de los médicos, enfermeras y personal de apoyo de los hospitales.

La figura jurídica que han empleado prácticamente todas las autoridades es la suspensión de plazos y términos legales de los procedimientos administrativos, juicios y trámites en general, pero faltan a mi juicio medidas legales dirigidas al personal del sector salud. En estos momentos de adversidad, no es la indiferencia, la ignorancia o la búsqueda del interés propio lo que nos sacará adelante, sino la solidaridad, el reconocimiento y el apoyo a todo el personal médico que, poniendo en riesgo sus vidas, tienen el valor de salir a trabajar por las nuestras.

Académico de la UNAM

Alfonso Pérez Daza
Académico de la UNAM. Consejero de la Judicatura Federal 2014-2019.