Suscríbete

La política como vocación

Alfonso Pérez Daza

Están en juego muchas decisiones. Es tiempo de participar responsablemente en la elección de quienes aspiran al poder, para asegurar un mejor futuro para todos

El próximo inicio de campañas, enmarcado en el proceso electoral 2020-2021 en nuestro país, me hizo recordar la conferencia que Max Weber dictó el 28 de enero de 1919 en Múnich, Alemania, a la sección de Baviera de la Federación de Estudiantes Libres. Esta organización estudiantil convocó a expertos para que hablaran sobre la ciencia, el arte o la educación. A Weber tocó abordar el tema de “la política como vocación”. El célebre autor explicó primero que la política, desde el punto de vista sociológico, está relacionada con las actividades que conciernen a la distribución, al mantenimiento o a la transferencia del poder. “Quien quiera que haga política anhela llegar al poder, al poder como medio para el logro de otras miras, ya sea por el puro ideal o por egoísmo, o al poder por el poder”.

En los Estados constitucionales como el nuestro, la legitimidad de quienes detentan el poder surge del sistema democrático que establece la renovación de los poderes Legislativo y Ejecutivo mediante elecciones libres, auténticas y periódicas. En dicha conferencia, el filósofo alemán señala que una de las justificaciones internas de quienes se dedican a la política es la facultad de la gracia, el carisma que han detentado militares elegidos gobernantes por razones de plebiscito, demagogos sobresalientes o jefes de partidos políticos.

El problema para nosotros radica en identificar cuáles de los candidatos a un cargo de elección popular (gobernadores, presidentes municipales, diputados) que están compitiendo son políticos profesionales decididos a entregar sus vidas al servicio de la política y que no pretenden aprovechar el poder para recabar rentas o beneficios personales. Al respecto, Max Weber afirmó: “hay dos formas para hacer de la política una profesión: vivir para la política o vivir de la política”.

Uno de las reflexiones que más trascendió del autor alemán fue su clasificación de dos tipos de democracia. Por una parte, aquella que no tiene caudillo, y por otra, aquella que reconoce al líder carismático, es decir, de una virtud real o supuesta de la que surge la legitimidad del gobernante. Así, el dominador es el dirigente libremente elegido y la democracia plebiscitaria el tipo más importante de democracia caudillista.

Es cierto que la obra de Weber ha sido cuestionada por estos conceptos, en virtud de la experiencia del nacionalismo alemán y el surgimiento de un Caudillo carismático que se impuso por encima del Estado de derecho. No obstante, hoy en día existe una sustancial diferencia: esa dominación carismática está limitada y restringida dentro de los confines de un Estado de derecho constitucional basado en la división de poderes. De ahí la importancia del sistema electoral donde el pueblo elige libremente a sus gobernantes.

La jornada electoral del próximo 6 de junio del 2021 será la más grande en la historia de México por el número de cargos que se renovarán a nivel municipal, estatal y federal. Estarán en juego las 500 diputaciones federales, trece gubernaturas, así como congresos locales y ayuntamientos en prácticamente todo el territorio nacional, además de las alcaldías en la Ciudad de México.

De todas las candidatas y candidatos a un cargo de elección popular que tendrán la enorme responsabilidad de tomar decisiones, ¿cuántos de ellos son políticos con verdadera vocación? ¿Cuántas veces usted se ha detenido a estudiar, analizar o pensar en las características personales por quienes votamos en una elección? O contrario a ello, ¿es usted de los que no ejercerá su derecho al voto?

En cada uno de los espacios que conforman este país, están en juego muchas decisiones. Algunas de ellas relacionadas con la gobernabilidad, el Estado de derecho, la seguridad pública, la economía del país, etc. Es tiempo de participar responsablemente en la elección de quienes aspiran al poder como medio para asegurar un mejor futuro para todos.

Académico de la UNAM

Comentarios