No es momento de polarización, sino de salvar vidas

Alejandro Moreno

“Cuando hay pandemias, los pobres son los más afectados.”
Dr. Jesús Kumate Rodríguez, orgullo nacional.

 

Es evidente que México aún no llega al punto de mayor contagio y letalidad ocasionada por el virus SARS-CoV-2, por lo que cada uno de nosotros debe reforzar las previsiones necesarias para protegernos y proteger a nuestra familia. Y esa obligación se potencia entre la clase política gobernante, que no tiene tiempo qué perder para dialogar, consensuar, ejecutar, reconocer errores y corregir las acciones emprendidas.

Es evidente que nadie tiene todas las respuestas ni todas las soluciones, pero un principio básico para llegar a ellas es reconocernos falibles, y con humildad reconducir el camino con el acuerdo y apoyo decidido de cada uno de nosotros.

Quien busque medrar con la tragedia que enluta a miles de mexicanos y que colma de miedo a millones ante el riesgo de contagiarse y perder de vida, está destinado al ostracismo.

Es momento de cerrar filas en torno a nuestras instituciones públicas y no distraernos con discusiones e intereses particulares que solo interesan a la propia clase política.

Si cada quien hace lo que debe y logramos superar el mayor reto que México haya enfrentado en su historia moderna, vendrá el tiempo de la contienda política y de las elecciones en las que la ciudadanía decidirá.

Pero en estos instantes se encuentra en peligro el mayor bien que posee cualquier nación, como lo es la vida de sus habitantes. Y no es exagerar, pues no podemos conformarnos con que cada día mueran cientos de mexicanos y no se emprendan las acciones urgentes y adecuadas para evitarlo.

Hasta ahorita no se han desentrañado las causas de esas muertes y nos conformamos con decir que fue por Covid-19, pero ello resulta insuficiente e insostenible. ¿Cuántas personas de las que han fallecido tuvieron acceso a servicios médicos? ¿Cuántas murieron en sus casas, en algún medio de transporte o en el hospital? ¿Cuáles fueron las causas del fallecimiento? ¿Qué complicaciones se presentaron?

Perviven muchas interrogantes y habrá quien diga que se responderán después, una vez superada la emergencia, pero no es así, pues estaríamos condenando a morir a miles de mexicanos.

No es admisible que con toda indolencia se sostenga que pueden morir 15, 20, 30, 35 o incluso 60 mil mexicanos. Es una tragedia en toda la extensión de la palabra que debemos repulsar con todas nuestras fuerzas y abocarnos en su prevención.

El PRI se reitera a las órdenes de las instituciones públicas de Salud para contribuir a través de sus militantes en los gobiernos municipales, en los gobiernos estatales y en los cuerpos legislativos para atender esta emergencia que está dañando inconmensurablemente a la nación mexicana.

En estas circunstancias no hay otro tema en nuestra agenda y en nuestro pensamiento. Pedimos a todos los partidos políticos reunirnos de manera inmediata para impulsar acuerdos y entendimientos en favor de la República.

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