La 4T en contra del campo mexicano

Alejandro Moreno

Las y los trabajadores del campo deben enfrentar no sólo el riesgo de contagiarse de Covid-19 durante sus arduas jornadas de trabajo, sino ahora también un incierto futuro ante la reducción sin precedentes de 75 por ciento de los recursos de ocho de las instituciones públicas abocadas a la promoción de la actividad agrícola, así como a la resolución de conflictos y disputas de la tierra.

El precio de garantía de sus productos que les ofrecieron en campaña hoy no existe por este recorte, que deja en condición de adorno a las instituciones públicas que durante lustros las y los mexicanos creamos para apoyar al sector agrario.

Se trata de la más reciente de las decisiones del gobierno federal que afectan gravemente al campo mexicano. La primera de ellas fue el recorte de recursos en el Presupuesto de Egresos de la Federación para este año; determinación a la que se sumó meses más tarde la propuesta de eliminar todos los fideicomisos, incluyendo los del campo, y ahora el recorte drástico injustificado de 75 por ciento de los recursos con que cuentan las instituciones públicas para cumplir con su labor.

En su conjunto, dichas decisiones dejan en el desamparo a los productores que, por si faltara algo, fueron recientemente afectados en sus cultivos por el azote de las tormentas tropicales en el sureste mexicano.

Dadas las condiciones económicas que enfrenta nuestro país, se ha encarecido el crédito de instituciones privadas al campo, al tiempo que nuestros campesinos enfrentan condiciones más restrictivas por parte de Financiera Rural para tener acceso a apoyos.

Es una verdadera asfixia la que está aplicando el gobierno a nuestro campo, y el PRI no lo va a permitir.

La historia de nuestro partido ha sido escrita por manos campesinas. El Sector Agrario es una prioridad para el PRI, único partido que surgió como respuesta a los pendientes dejados por la Revolución Mexicana, que fue un movimiento integral pero esencialmente agrario.

A ciento diez años de su estallido sigue viva la Revolución en nuestro país, especialmente en los asuntos que atañen al Sector Agrario. De ahí que no pueda tener lugar una cuarta transformación cuando se desatiende y maltrata al campo mexicano.

Lo señalado por la secretaria ejecutiva de la CEPAL, la mexicana Alicia Bárcena, sobre el riesgo de enfrentar una década pérdida caracterizada por una crisis alimentaria, retrata fielmente los riesgos que se enfrentan al desatender al campo mexicano, del cual depende gran parte de la alimentación de los mexicanos.

Por tal motivo el PRI ha cerrado filas con la Confederación Nacional Campesina, liderada por Ismael Hernández Deras, para evitar que el recorte gubernamental aplique a una actividad tan esencial e imprescindible como la agrícola, al tiempo de dialogar con nuestra gobernadora y nuestros gobernadores, legisladores e integrantes de gobiernos municipales para diseñar otro tipo de apoyos y lograr que el campo mexicano no se vea más afectado no sólo por el Covid-19, sino por un gobierno ajeno y distante a la realidad de más de 50 millones de mexicanos.

El PRI tiene un mandato irrenunciable: ser la voz de los campesinos de México y el instrumento político para responder a sus justas demandas.

Presidente Nacional del PRI

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