En la madrugada del miércoles, el municipio zacatecano de Villa de Cos, colindante con San Luis Potosí, fue escenario de una masacre. Hacia las cuatro de la mañana, se empezó a escuchar una feroz balacera en una comunidad ubicada en las afueras de la cabecera municipal. Al acudir al lugar, elementos del Ejército y de la policía municipal encontraron diez cadáveres regados al interior de una vivienda. Por ahora, no se conoce la identidad de las víctimas ni las causas del asesinato en masa.

No fue el único incidente grave de la semana en Zacatecas. Octubre arrancó con el asesinato de siete personas en Fresnillo, ocurrido en varios incidentes violentos. Uno de ellos involucró la decapitación de una persona. En otro, un grupo de hombres armados sacó a la víctima de su casa y la acribilló en plena calle, sin temor a ser identificados por los vecinos.

Esto ya se ha vuelto pan de cada día. Hace quince días, 25 personas fueron asesinadas en el estado durante un fin de semana. Entre enero y agosto, Zacatecas acumuló 1,042 víctimas de homicidio doloso y feminicidio. Eso equivale a 4.5% del total nacional en un estado que concentra a 1.3% de la población del país. Si se mantiene el ritmo actual en lo que queda de 2021, Zacatecas podría desbancar a Colima como la entidad federativa con la mayor tasa de homicidio.

Esta escalada de violencia ha generado un ambiente de pánico en muchos municipios del estado. En Fresnillo, según datos de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana, 96.2% de los habitantes adultos se sentían inseguros en su ciudad en junio pasado. No es para menos: según la misma fuente, 76.4% de los pobladores de ese municipio ha escuchado disparos frecuentes con armas de fuego en los alrededores de su domicilio.

La inseguridad no se limita a las ciudades. Hace algunos meses, varias organizaciones de migrantes zacatecanos denunciaron un incremento notable en los asaltos y extorsiones sufridos por paisanos en las carreteras del estado, particularmente en el tramo entre Concepción del Oro y Zacatecas. Hace tres meses, la Canaco de Durango llamó a no transitar por carretera a Zacatecas debido a los constantes a camiones de carga.

No hay causa única de este desastre. Como argumenté aquí hace algunos meses, Zacatecas sufre de un déficit notable de policías. De acuerdo al Censo Nacional de Gobierno, Seguridad Pública y Sistema Penitenciario Estatales 2019, Zacatecas tenía el año pasado 2154 policías estatales. Contaba además con 1297 elementos de las corporaciones municipales. El grueso de ese personal esta, además, desplegado en los principales centros urbanos.

A esta ausencia, se añade una ineficacia feroz de las autoridades de procuración de justicia. De acuerdo a la organización Impunidad Cero, la impunidad en materia de homicidio en Zacatecas era 91% en 2019, por arriba de la tasa nacional.

Frente a este desastre, ¿cuál es la propuesta del nuevo gobernador, David Monreal? En su toma de posesión, anunció que habría presencia de la Guardia Nacional (GN) en los 58 municipios del estado. Considerando que la GN tenía hasta el mes pasado a 1928 elementos en el estado (menos de los que había hace un año), no parece que eso sea suficiente para cambiar la ecuación. Tal vez, dado el signo político del nuevo gobierno, podría mejorar la coordinación con el Gobierno Federal ¿Pero sería eso suficiente para un estado que enfrenta una crisis monumental? No estoy seguro.

Por ahora, lo único cierto es que la guerra sigue en Zacatecas y nada en el horizonte parece indicar que vaya a detenerse pronto.

alejandrohope@outlook.com

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