Sobre las amenazas a periodistas

Alejandro Hope

El escenario que guíe a la autoridad debe ser siempre el peor. Espero que el gobierno tome muy en serio las amenazas, las indague y actúe

Solidaridad con Azucena Uresti y todos los periodistas
amenazados en todos los rincones del país.


 

El lunes arrancó con estruendo. En un video circulado en redes sociales, un individuo embozado y rodeado de hombres fuertemente armados lee un mensaje con amenazas a medios de comunicación y periodistas, con dedicatoria especial para Azucena Uresti, conductora de Milenio Televisión. El presunto autor de la carta: Rubén Nemesio Oseguera, alias El Mencho, supuesto cabecilla del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Van algunos apuntes sobre el tema:

1. Trágicamente, las amenazas y ataques contra periodistas no son inusuales en México. De acuerdo a un informe de Artículo 19, se registra una agresión en contra de un integrante de los medios de comunicación cada 11 horas. Tan solo en la primera mitad del año pasado, esa organización de la sociedad civil documentó 96 amenazas, de las cuales 40 fueron amenazas de muerte. Además registró 91 casos de intimidaciones y hostigamientos, así como 61 casos de bloqueos informativos y alteraciones de contenido, y 47 ataques físicos. En los primeros 30 meses de la actual administración, 17 periodistas fueron asesinados, lo cual lleva a la suma desde el inicio del siglo a 137.

2. En esa violencia contra el gremio, los periodistas locales llevan la peor parte. En su mayoría, las víctimas de amenazas y ataques colaboran o colaboraban en medios escritos de alcance local o regional. Con algunas excepciones notables (tanto Miroslava Breach como Javier Valdez eran corresponsales de La Jornada, por ejemplo), los llamados medios nacionales —más aún si son electrónicos— han estado relativamente protegidos de las peores formas de violencia criminal.

3. Ese hecho hace extraordinario lo ocurrido esta semana. Una amenaza de muerte pública, dirigida en contra de una conductora de un noticiero con alcance nacional, acompañada de palabras igualmente intimidatorias en contra de medios de la Ciudad de México (incluyendo El Universal) y (aparentemente) firmada por el presunto líder máximo de una banda criminal, es una raya que no se había cruzado en el país.

4. ¿Quién cruzó esa raya? ¿Fue en efecto el Cártel de Jalisco? ¿O fue algún grupo rival con el propósito de calentar la plaza digital y dirigir la atención oficial en contra del CJNG? ¿Fue alguna autoridad de algún nivel de gobierno, buscando acallar la cobertura de medios del conflicto michoacano? Lo ignoro por completo. Hay buenos argumentos para cada una de esas posibilidades. Sin embargo, un hecho es indudable: quien mandó el mensaje tiene hombres y armas de grueso calibre. Es decir, tiene capacidad para generar una cantidad inimaginable de violencia. Ese hecho por sí mismo amerita que se trate al video con la seriedad debida.

5. ¿Un grupo criminal se atrevería a cumplir amenazas como las del video? No sé, pero creo que en este país hemos visto suficiente para sacar de nuestro vocabulario la palabra “nunca”. Nunca habían atentado en contra de un periodista tan reconocido como Javier Valdez. Hasta que lo hicieron. Nunca habían intentado asesinar al secretario de Seguridad de la Ciudad de México. Hasta que sucedió. A estas alturas, el escenario que guíe a las autoridades debe de ser siempre el peor.

Espero por tanto que el gobierno se tome muy en serio las amenazas proferidas el lunes, dilucide de dónde vinieron y actúe en consecuencia.

 

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Twitter: @ahope71

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