Los caminos de la vida

Alejandro Hope

La Guardia Nacional está diseñada para estar en todas partes. Eso significa que en ninguna parte tiene números suficientes para cambiar la ecuación de violencia

Ayer por la mañana, la Guardia Nacional subió a su cuenta un tuit promocional, en el cual aparece en primer plano una patrulla de la corporación detenida en una carretera, con lo que parece ser el Popocatépetl a la distancia, acompañado a este texto: “Estamos presentes en cada lugar por tu seguridad. #BuenosDías #FelizDomingo”.

Esto no deja de ser un tanto irónico dados algunos acontecimientos recientes:

• Una médica radióloga fue asesinada por no detenerse en un retén establecido por un grupo armado sobre la carretera Jerez-Valparaíso, en el estado de Zacatecas. Se trata del segundo médico ultimado en la misma zona en menos de un mes.

• En Aguililla, Michoacán, los grupos armados que se disputan la localidad han establecido (en múltiples ocasiones) retenes en la carretera que une al municipio con el exterior, a veces en lugares que están a tiro de piedra de puestos de control del Ejército.

• Un grupo armado que se describió como autodefensa tomó la cabecera municipal de Pantelhó, Chiapas, y bloqueó varios días los accesos carreteros a esa localidad.

• Una balacera en una carretera en las cercanías de San Luis Río Colorado, Sonora, dejó como saldo un muerto y cuatro heridos graves.

• Los tripulantes de 40 vehículos fueron víctimas de un asalto masivo, cometido en el Arco Norte, a la altura de los municipios tlaxcaltecas de Españita y Sanctorum.

Estos hechos, ocurridos todos en el último mes, son una muestra de que, contrario a su propaganda, la Guardia Nacional no está presente “en cada lugar”. Y que a veces cuando está, decide no actuar. Y que cuando está y actúa, lo hace en ocasiones para gestionar el conflicto, no para detenerlo.

Esto no es un problema temporal que se resolverá cuando la Guardia Nacional tenga más elementos. La corporación está diseñada, como dicen sus promocionales, para estar en todas partes al mismo tiempo. Eso significa que en ninguna parte tiene números suficientes para cambiar la ecuación. Como hay personal desplegado en Yucatán, no les alcanzan los recursos para evitar que grupos de pistoleros instalen retenes falsos en Zacatecas.

Pero hay además un segundo problema que apuntaba Bernardo León en un artículo reciente (https://bit.ly/3wteLyJ)

Allí argumenta que la Guardia Nacional, como antes la PFP y la PF, había sido diseñada como “policía municipalota”. Eso significa que “la gran mayoría de su personal está desplegado territorialmente (por eso la insistencia de los cuarteles), haciendo labores de vigilancia y patrullaje buscando infructuosamente ‘inhibir’ el delito, en el mejor de los casos ‘cazando la flagrancia’ y en el peor reaccionando frente a alteraciones más graves del orden público.” Esas son funciones que caen naturalmente en el ámbito de las policías locales y que podrían atender razonablemente bien si hubiese un esfuerzo de fortalecimiento.

León argumenta que habría que sacar al gobierno federal de labores propias de las policías y las fiscalías locales, y concentrar sus fuerzas en atender delitos federales, particularmente los de delincuencia organizada. Propone la creación de una Agencia Federal de Investigación Criminal que proactivamente investigue y desmantele a organizaciones criminales complejas.

A mi juicio, esa propuesta podría complementarse con la reorientación de la GN hacia tareas más propias de control territorial, con un despliegue concentrado en carreteras, zonas rurales y pequeñas poblaciones. La GN debe estar donde no hay nadie más, en números que cambien la ecuación y con un mandato mucho más estrecho.

Ponerla en todo el país, a hacer de todo en todas partes, es condenarla a la inutilidad. 

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