Las elecciones presidenciales de los Estados Unidos están cada vez más cerca y con ello crece la interrogante sobre quién podría ser el vencedor: ¿el actual presidente Donald Trump o su virtual rival, Joe Biden, del Partido Demócrata?

Durante la elección de 2016, escuchamos constantemente en los medios que Hillary Clinton ganó el voto popular, es decir que un mayor número de personas en lo individual había votado por ella, pero que finalmente Trump se convirtió en presidente porque obtuvo más “electores”. Así que, ¿quién elige al ganador de la elección presidencial?

En el sistema electoral de los Estados Unidos, no son los ciudadanos quienes eligen al presidente y al vicepresidente, sino un colegio electoral cuyos integrantes son votados, ellos sí, por los ciudadanos. Este sistema fue instituido en la Constitución con el objetivo de dar el mismo peso de representación a cada estado sin importar su número de potenciales votantes.

En la práctica, este sistema funciona de la siguiente forma: cada estado tiene un número diferente de electores que depende de la cantidad de representantes federales y senadores con los que cuenta en el Congreso. Todos los estados tienen dos senadores, pero el número de representantes varía según el número de distritos y habitantes. Por ejemplo, Wyoming tiene dos senadores y sólo un representante, por lo que le corresponden tres electores. California, por su parte, tiene dos senadores y 53 representantes, por lo que tiene 55 electores. Así sucesivamente, Texas tiene 34 electores; Nueva York, 31; Montana, 3, etcétera. Usualmente, los estados más densamente poblados tienen un mayor número de electores sin que esto implique tanta desproporcionalidad con los estados pequeños. De esta manera, el Colegio Electoral está compuesto por 538 electores: lo cual es directamente proporcional a 435 legisladores federales, cien senadores y tres electores por el Distrito de Columbia, la capital de los Estados Unidos. Para ganar la presidencia, se requiere una mayoría absoluta que consiste en, por lo menos, 270 electores.

Ahora bien, los ciudadanos acuden a las urnas cada cuatro años, el primer martes de noviembre, con la intención de elegir presidente y vicepresidente. Al llegar al centro de votación, reciben una papeleta ya sea con los nombres de los candidatos a la presidencia o con los de los electores que en teoría simpatizan con algún candidato. Cabe aclarar que en Estados Unidos no existe una institución como el INE que organice las elecciones a nivel federal, sino que cada estado es responsable de ellas y establece sus propios requisitos, fórmulas y procedimientos, siempre y cuando no contravengan la Constitución.

Una vez que los ciudadanos votan, los sufragios son trasladados a los electores que simpatizan con la opción mayoritaria. Por lo tanto, los electores simpatizantes del partido cuyo candidato haya obtenido más votos serán convocados a una reunión en la capital de dicho estado, donde podrán emitir su voto por el candidato a presidente y vicepresidente. En ese sentido, suponiendo que en el estado de California votaron 8 millones de personas y 60 por ciento lo hizo por el candidato del Partido Demócrata, se convocaría entonces a los electores simpatizantes de ese partido, es decir, 55 personas, quienes, a su vez, votarían por el candidato demócrata. De esta manera, ese candidato a la presidencia estaría sumando 55 electores más al total de los 270 que necesita para ganar.

La fórmula puede variar en algunos estados, pero generalmente el candidato que recibe más votos por parte de la ciudadanía se queda con todos los electores. Más tarde, todos los votos de los electores se envían al Congreso, donde se realiza el conteo total de los votos por cada estado. Cabe aclarar que el Colegio Electoral únicamente participa en la elección a presidente y vicepresidente.

Ahora, ¿quién elige a los integrantes del Colegio Electoral? Nuevamente, la respuesta dependerá del estado, pero usualmente cada partido político propone una lista de electores. Estas personas suelen ser simpatizantes de los partidos que se han destacado por su trayectoria, activismo y lealtad partidista y, como requisito, la Constitución establece que no podrán ostentar un cargo en el gobierno, sea o no remunerado.

El sistema de votación indirecta de los Estados Unidos ha sido duramente criticado en las últimas décadas, pues desmotiva a los ciudadanos a participar en la elección cuando se sabe que, al final, una minoría de votantes no tendrá un peso significativo en la elección a presidente en los estados tradicionalmente demócratas o republicanos, pues cada uno sumará sólo los votos de la mayoría a través de los electores. Lo cierto es que en la próxima elección este sistema seguirá siendo utilizado y, dada su complejidad, vale la pena conocerlo para entender el proceso electoral y, por lo tanto, el resultado de las próximas elecciones de noviembre.

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