Comenzamos esta colaboración con un sacudón necesario sobre nuestro suelo mexicano (aparte del que nos alarmó en horas muy tempranas el 2 de enero de 2026). Sin prenociones triunfalistas o de crítica a la acción gubernamental, presentamos algunas cifras sobre las condiciones de los trabajadores mexicanos, para tratar de detenernos y observar con detenimiento lo que los datos dicen y, sobre todo, lo que pueden ocultar, a propósito de la condición real del trabajo en el país.

Aproximarnos a la permanencia en el empleo, a la eventualidad laboral y a la informalidad no es un ejercicio técnico ni neutro. Es una forma de interrogar el modelo de organización del trabajo que se ha consolidado en las últimas décadas y de disputar, parcialmente, el sentido común que presenta la precariedad como un daño colateral inevitable del crecimiento económico.

Puede ser arduo el esquema de exposición, pero les propongo que vayamos revisando datos de la estadística oficial. Comencemos con el siguiente cuadro.

Cuadro 1. Puestos de trabajo registrados en el IMSS (2010–2025)

AñoTotal de puestosTrabajadores permanentesTrabajadores eventualesEventuales urbanosEventuales del campo
201014,524,44812,640,2501,884,1991,765,057119,141
201115,153,64313,101,6122,052,0311,927,074124,957
201215,856,13713,637,9372,218,2002,081,865136,335
201316,409,30214,123,0772,286,2252,142,742143,484
201416,990,72414,570,2912,420,4332,261,075159,357
201517,724,22215,170,9862,553,2362,380,120173,117
201618,401,34415,785,7842,615,5602,431,672183,888
201719,203,60816,463,5242,740,0842,539,251200,833
201819,982,62717,099,2132,883,4142,662,607220,807
201920,440,02917,520,2322,919,7972,684,091235,705
202019,926,01717,159,6382,766,3792,518,532247,847
202120,314,00517,541,3852,772,6202,518,810253,811
202221,186,04818,354,2392,831,8092,569,330262,480
202321,938,30418,915,5573,022,7462,763,002259,744
202422,371,54919,333,7033,037,8462,794,143243,704
202522,491,78819,558,7412,933,0482,711,302221,746

Como se aprecia, el crecimiento del empleo formal es innegable. Sin embargo, este aumento tan importante convive con una presencia persistente de trabajadores eventuales, que no desaparece con el ciclo económico ni con el crecimiento del empleo total. Pongamos atención en este problema que se resalta, destacando el peso en porcentajes de los trabajadores eventuales, con base en el cuadro recién expuesto en donde, adelantándonos, podemos ver una suerte de normalización de la eventualidad laboral.

Cuadro 2. Porcentaje de trabajadores eventuales registrados en el IMSS

AñoPorcentaje
201012.97
201113.54
201213.99
201313.93
201414.25
201514.41
201614.21
201714.27
201814.43
201914.28
202013.88
202113.65
202213.37
202313.78
202413.58
202513.04

Este cuadro es pedagógico por sí mismo: la eventualidad no es coyuntural, es estructural. Oscila, pero no desaparece. Se normaliza como forma de contratación y se integra al funcionamiento ordinario del mercado laboral formal. Podemos realizar un cruce decisivo, sustancial, ahora con la informalidad laboral. Ponemos pocos datos, para no inundarnos de pesimismo antes de la llegada de los Reyes (los Magos, por supuesto).

Cuadro 3. Tasa de informalidad laboral (INEGI)

AñoTasa (%)
202255.0
202354.4
202455.7
202554.8

Aquí la lectura se amplía: más de la mitad de la población ocupada trabaja en la informalidad, es decir, el empleo eventual formal debe leerse como parte de un continuum de precariedad, no como un fenómeno aislado. Se puede argumentar frente a esto, y es un argumento a considerar, que la Tasa de desempleo es muy baja, lo que es cierto, pero también explica poco de la condición del trabajo en general: en 2010, era del 5.5, en 2015 de 4.3, en 2020 de 4.0 y en 2025, de 2.7. La caída del desempleo es real, pero no equivale ni se traduce en bienestar, pues esta realidad no está escindida de la informalidad, la eventualidad, la subocupación y las condiciones críticas de ocupación. Sí, por supuesto, podemos también aludir al pluriempleo y a la autoexplotación, como insistiremos más adelante.

No pensemos en una fotografía ampliada del mercado laboral, veámosla más como una radiografía. Con una Población Económicamente Activa de 61.5 millones, una tasa de ocupación de 97.3%, una informalidad de 54.8% y 37.5% de población en condiciones críticas de ocupación, los datos del INEGI confirman que el problema no es la falta de trabajo, sino la calidad y estabilidad del mismo.

La eventualidad laboral, las bajas tasas de desempleo y la informalidad estructural apuntan, en su articulación, a la expansión del pluriempleo y la autoexplotación, donde trabajar más se vuelve condición para sostener ingresos que siguen siendo insuficientes: los trabajadores encadenados a las plataformas la tienen clara, deben pedalear más para obtener lo mismo.

En estas condiciones, el aumento al salario mínimo es importante y necesario. Pero frente a este entramado de datos, resulta claro que no alcanza para revertir las condiciones estructurales de precarización que organizan hoy el mundo del trabajo en México. Es necesario, pero no suficiente.

Regresamos a algo ya esbozado. Leer estos datos no es un ejercicio técnico ni neutro: es una toma de posición en la batalla cultural en curso. El ascenso de la derecha en nuestro continente no es un buen dato, ni depara un mejor futuro para los pueblos de América. Los gobiernos progresistas, incomparablemente mejores y menos lesivos que las experiencias de la derecha que han marcado América Latina (pueblos forjados “a golpes y machetazos, cuántas bocas se callaron a machete y a balazos”, diría Piero), encaran la batalla frente al gran capital y han quedado a deber a la población que los eligió. Avanzar en la construcción de horizontes, disminuyendo la gravitación de la eventualidad en el mundo del trabajo, construyendo seguridades como zonas de cohesión social, no es un asunto menor -asignatura pendiente a realizar-. Así, nombrar la precariedad, cuantificarla y mostrar su carácter estructural es una forma de disputar el sentido común que pretende convencernos de que el mercado, por sí solo, garantiza bienestar.

(UAM) alexpinosa@hotmail.com

P. S. Palestina libre

Eventualidades incluidas, por un buen 2026

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