La pandemia que asola al mundo ha traído consigo impactos profundos en nuestras formas de convivencia familiar y comunitaria. Si bien un buen número de las acciones implementadas para enfrenar el confinamiento, como el trabajo desde el domicilio, la formación a distancia, las reuniones virtuales e incluso los encuentros sociales virtuales, se han conformado en buenas prácticas, los impactos negativos en el seno del hogar han incrementado los riesgos que viven las mujeres, niñas, niños y adolescentes ante el maltrato, la violencia, el abuso sexual, las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos no deseados .

Cifras del Consejo Nacional de Población muestran una realidad alarmante: cada día ocurren en México mil nacimientos de madres adolescentes (15 a 19 años), se estima que el 17.4 por ciento de los nacimientos de este año serán en este grupo. Cifra que en el marco de la pandemia va en ascenso, al igual que los 9 mil 876 embarazos anuales de niñas menores de 15 años, muchos de éstos, resultado de violencia sexual.

Gran parte de los embarazos suceden en adolescentes con un menor horizonte educativo, se trata del 40 por ciento del total de adolescentes del país. Las más altas tasas de fecundidad se encuentran entre las mujeres indígenas: 91.9 nacimientos por cada mil mujeres indígenas menores de 19 años.

Proyecciones de Conapo estiman que el 16.3 por ciento de las adolescentes que acceden al bachillerato, abandonan la escuela porque se unieron, se casaron o embarazaron; lo que contrasta con los hombres, entre quienes solo el 2.8 por ciento deja sus estudios por estas situaciones. En el nivel de educación superior, solo 6.7 por ciento de las mujeres que se hicieron madres antes de los 19 años, acceden a la formación profesional.

La menor escolaridad menoscaba las oportunidades de empleo y de remuneración. Actualmente, la brecha salarial entre las madres adolescentes y aquellas que lo hicieron en la edad adulta alcanza un 40 por ciento.

Frente a esta situación, el gobierno federal ha emprendido la Estrategia Nacional de Prevención del Embarazo Adolescente (Enapea). Se trata de una acción institucional que busca encarar este problema e impulsar un profundo cambio cultural, garantizando el derecho a la educación sexual y reproductiva que establece nuestra Constitución, fortaleciendo la autonomía de las niñas y adolescentes a través de la educación integral de la sexualidad en todos los niveles educativos, en los medios de comunicación, en el ámbito familiar y en los programas comunitarios, reconociendo a las y los adolescentes, como sujetos de derechos sexuales y reproductivos.

En esta estrategia concurren todos los órdenes de gobierno para instrumentar acciones de atención y prevención en los ámbitos educativos y de salud, acompañada de una campaña de comunicación a partir de dos grandes vertientes: “Yo decido” y “Yo exijo respeto”. La primera se enfoca a jóvenes de 15 a 19 años para prevenir el embarazo adolescente, y la segunda, a la población en general para la prevención del embarazo infantil y la maternidad forzada en la población menor a los 15 años.

Combatir esta emergencia social es prioridad del Gobierno Federal y un asunto de justicia social, aunque también debe asumirse que la naturaleza y magnitud de este fenómeno trasciende el ámbito de las políticas gubernamentales, que requiere del compromiso de la sociedad en su conjunto para conjurar la violencia dentro de los hogares y garantizar una vida digna y de respeto a las niñas y niños en nuestro país.

#YoDecido: 800 624 64 64, línea abierta a toda la población.

Subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración

Google News

TEMAS RELACIONADOS