La historia la escriben los vencedores, y en la historia sobre el origen del primer smartphone, el claro vencedor es Steve Jobs.
La narrativa oficial, la que todos conocen y repiten al unísono, dice que Steve Jobs fue el creador del primer smartphone, el iPhone. Fue un 9 de enero de 2007 cuando el dios Jobs ungió con sus manos el primer iPhone frente a la atónita audiencia de la convención Macworld en San Francisco. Y por supuesto, después de eso ya nada fue igual.
Steve Jobs había logrado lo inconcebible, unir en un solo aparato, apenas más grande que una cajetilla de cigarros, telefonía, internet y computación básicas. La idea, que hasta hace dos años atrás era incomprensible para toda la industria, Jobs la materializaba en una hermosa pieza de metal con una pantalla táctil.
¿Pero qué dirían si les contara que la idea del smartphone no fue de Jobs?, ¿qué dirían si les contara que incluso el iPhone no fue del todo el primer smartphone?, ¿qué dirían si les platicara que antes que Jobs otra empresa estuvo al borde del éxito con un aparato que de igual forma combinaba telefonía, internet y computación básica en un dispositivo apenas más grande que una cajetilla de cigarros?
De eso va Springboard (2021), corto documental producido por el sitio de tecnología The Verge (www.theverge.com) y dirigido por Vjeran Pavic. Con una estructura absolutamente convencional, de cabezas parlantes y material de archivo mezclado con animaciones bastante ilustrativas, Sprinboard narra la historia de Jeff Hawkins, Donna Dubinsky y Ed Colligan, el equipo responsable de uno de los dispositivos más exitosos de la marca 3Com allá por los años noventa: la Palm Pilot.
Los lectores que rondan los cuarenta recordarán el boom de las llamadas PDA (Personal Digital Assistant), y de entre todas ellas la que definitivamente arrasó en el mercado (incluso el mercado nacional) fue Palm. Era el inicio de los 90 y el poder de Palm era tal que incluso Apple intentó hacer algo parecido con su infame ‘Newton’, un fracaso que incluso costó la vida del principal ingeniero involucrado que ante el desastre decidió suicidarse.
Pero eso es otra historia.
La cosa es que Donna, Jeff y Ed intentan vender la idea a 3COM de que Pilot debería ser un producto independiente, en sus mentes esto era el futuro, pero las empresas no lo entendían. Para ellos el futuro estaba en el Dial-Up (internet por cable en la línea del teléfono de casa) y en la navegación web a través de una PC de escritorio.
Ante la cerrazón de la empresa a la que pertenecían, los tres emprendedores deciden abandonar la compañía y fundar la suya: Springboard. Con ello vendría un nuevo producto llamado Visor.
El Visor era una PDA de plástico de colores translúcido (una idea que después copiará Steve Jobs para su nueva iMac) que mediante unos cartuchos (como los del ultra exitoso Game Boy) permitía darle nuevas funcionalidades al dispositivo, como por ejemplo: un reproductor MP3, una cámara y, una antena telefónica.
El smartphone había nacido, y se llamaba Visor.
Pero la historia no acaba ahí. Cuando Apple lanza su iMac, todos quieren tener una así es que Visor busca una junta con Steve Jobs para discutir la conectividad de su dispositivo con la nueva iMac.
La reunión es descrita como el encuentro de dos mentes maestras con visiones distintas del futuro. Para esas fechas Jobs había declarado que no era el momento para tener un teléfono de Apple, incluso es famosa su animadversión a las Palms.
En esa reunión Jobs fue enfático con la gente de Springboard, les mostró su idea del futuro y esa idea era que la iMac sería el centro del universo, con fotos, videos, internet, música, películas, todo en un solo aparato, que sería la iMac.
La gente de Springboard (no sin un dejo de ingenuidad), le mostraron a Jobs su idea del futuro, que era la misma que la de Jobs excepto por una cosa: no era la computadora el centro del universo, era el dispositivo móvil, llámenlo teléfono, PDA o smartphone.
Hoy, la idea suena de lo más lógico, pero en este entonces, las empresas no entendían (o no creían posible) que toda la información del mundo (mapas, libros, enciclopedias enteras) pudiera estar en la palma de nuestras manos.
Años después de esa reunión, sucedió lo que todos sabemos: Jobs, frente a su séquito, mostraba el aparato que cambió las comunicaciones para siempre. El vencedor escribía la historia, pero la realidad es que una empresa como Springboard había allanado el camino con ideas, con luchas contra los carriers y demás empresas que no entendían que su visión del futuro era la correcta.
La industria de la tecnología está llena de historias como esta, de emprendedores que jamás alcanzaron la gloria de la Historia con H mayúscula.
Picasso acuñó una frase que queda perfecta para esta historia: los buenos copian, los genios roban. El de Springboard no es más que un capítulo más en todos los hurtos a manos de Steve Jobs. Es el costo de ser un genio.
Springboard se puede ver legalmente en el canal de Youtube de The Verge.





