Alejandro Alemán

Double Date: humor gore

Con dos años de retraso llega esta peculiar comedia de horror gore donde el “monstruo” del filme es una guapísima mujer tan sanguinaria como atractiva.

28/08/2020 |09:18
Redacción El Universal
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Por Alejandro Alemán





Sospecho que mientras más tiempo pasemos en pandemia (y en cuarentena) mucho del cine que veamos caerá en una nueva categoría: ojalá la hubiera visto en una sala de cine.

Ya en otro momento había hablado de Greyhound (2020), la más reciente cinta protagonizada por el primer contagiado de Hollywood, Tom Hanks, quien junto el director Aaron Schneider entregan una acezante cinta de guerra que hace extrañar la gran pantalla, las palomitas y el refresco.

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Algo similar sucede con Double Date (2017), ópera prima del inglés Benjamin Barfoot y que llega a cartelera este fin de semana. Se trata de una comedia negra de horror gore que a gritos demanda una sala de cine, no como una necesidad estética sino como un elemento necesario para la inmersión que exige la disparatada trama.

En Double Date (Cita Mortal, por su título es español) conocemos a las hermanas Kitty (Kelly Wenham) y Lulu (Georgia Groome). La primera, además de guapísima, extrovertida y segura de sí misma, presume de un musculoso cuerpo de gimnasio, mientras que Lulu es más discreta, tranquila y normal.

Ambas acuden a un bar y ahí conocen a Jim (Dany Morgan, quien a la sazón es el guionista de la película) y a Alex (Michael Socha). El primero es un chico cristiano, torpe pero bonachón y además desesperado por perder su virginidad a sus casi 30 años, mientras que su amigo Alex es un extrovertido machirrín “todas puedo”.

Jim y Alex están por vivir lo que pareciera ser la gran noche de sus vidas, y es que Kitty y Lulú no les quitan la mirada de encima, por lo que deciden hacerles plática. Pronto descubrirán las verdaderas intenciones de estas dos mujeres, mismas que nosotros (el público) ya sabemos gracias a la sangrienta secuencia inicial de este filme. Resulta que las chicas están tras un hombre virgen para así completar un rito satánico con el que pretenden regresar a la vida a cierto personaje. Jim y Alex no saben lo que les espera.

Los mejores momentos de esta película tardan mucho en aparecer, pero cuando suceden hay que reconocer que el guionista y director saben armar estas secuencias verdaderamente desquiciadoas y divertidas, como lo es aquella donde Jim tiene que llevar a Lulu con su cristianísima familia para la celebración de su cumpleaños.

O mejor aún, la extendida pelea final donde Kelly Wenham hace gala de sus habilidades de pelea -boxeo y kickboxing- para ponerle soberana paliza a un Alex que simplemente no sabe cómo contener la furia de la poderosa y sanguinaria mujer.

Y por supuesto, no deja de ser interesante que en esta cinta de terror no se trate de un depredador sino de una sangrienta depredadora, que mata sin ton ni son, y que está dispuesta a todo para llegar a su objetivo. Claro, podemos entender como mensaje subyacente de la cinta que se trata de una elaborada trama faminista de dos mujeres que literalmente se madrean al heteropatriarcado (no por nada es a Alex a quien peor le va), pero si bien es una interesante provocación el hecho de que el “monstruo” de la película sea una mujer, no me parece que el guionista tenga una agenda oculta.

Se trata pues de una delirante comedia negra con mucha sangre y violencia, que cuidadosamente va armando los momentos de más risa, casi siempre contrastando las intenciones de sus personajes: la asesina serial que termina en la sala de unos padres tan ñoños como creyentes, una desquiciada mujer de cuerpo perfecto y habilidades de pelea que se agarra a puñetazo limpio con un machito común, y un desenlace que aunque telegrafiado no deja de arrancar una sonrisa.

Todo este escenario delirante, de un extraño tono pausado aunque in-crescendo, se habría beneficiado muchísimo de la experiencia en sala. Justo este fin existe la oportunidad de ver esta cinta en la gran pantalla, queda la decisión en el espectador sobre si ello es (o no) una buena idea.