Violencia familiar, sigue arrebatando vidas

Alejandra Barrales

La violencia familiar es un problema cuyas consecuencias trascienden el núcleo familiar y afectan a la sociedad en su conjunto; por lo que es urgente que el Estado instrumente acciones para combatir y erradicar este grave problema social que se encuentra extendido a lo largo de todo el territorio nacional.

Con base en la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), tercer trimestre 2020, se estima que entre enero y septiembre del año pasado, 9 por ciento de los hogares experimentaron alguna situación de violencia familiar.

En los casos de violencia familiar,  91 de cada 100 víctimas son mujeres y 9 son hombres. Es un delito que comprende cuatro elementos que se presentan aislados, combinados o simultáneos: el abandono, el maltrato físico, el psicológico y el sexual.

Con base en las estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en 2019, se registraron 210,188 carpetas de investigación relacionadas con este flajelo. En tanto, de enero a septiembre, del total de llamadas de emergencia reales al 911, el 5 por ciento fueron por casos de violencia familiar.

La violencia familiar es un delito que se mantiene al alza por sexto año consecutivo, en 2020,  se iniciaron 220,041 carpetas de investigación, casi 10 mil carpetas más que el año anterior.

Conforme a las cifras de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh) 2016, de los 46.5 millones de mujeres de 15 años y más que hay en el país, 66 por ciento, es decir, casi 31 millones han enfrentado violencia de cualquier tipo y de cualquier agresor alguna vez en su vida; 43.9 han enfrentado agresiones del esposo o pareja, 42.5 de las mujeres que se han unido o casado han sufrido violencia física, sexual o emocional, es decir, casi la mitad de las mujeres que deciden formar una familia.

La violencia familiar es una de las diversas violencias de género que están sufriendo las mujeres en todo el país, que incluso acaba en feminicidio, como fue el caso de Abril Pérez Sagaón, registrado el 25 de noviembre de 2019; otro caso reciente se registró la madrugada del 3 de marzo pasado, en un edificio en la alcaldía Miguel Hidalgo. Nancy Jaqueline, presuntamente fue arrojada por su pareja  Gustavo, de 27 años, con quien hace unos meses había formalizado su relación.

Testimonios de los vecinos señalan que antes de la caida, se escuchó discutir a la pareja. En videocámaras quedó registrado que Nancy y Gustavo llegaron al edificio alrededor de las 22:00 del sábado, y minutos antes de la 1 de la madrugada del domingo, se ve caer el cuerpo de la víctima. Posteriormente se ve a Gustavo en el estacionamiento del edificio, lugar donde cayó Nancy, se retira y huye a bordo de una moto. El 12 de marzo, Nancy fallece en el hospital.

Tanto en el caso de Abril como en el de Nancy, los presuntos feminicidas están prófugos de la justicia. En México, sólo cinco de cada 100 casos tienen una sentencia, por lo que el índice de impunidad en la media nacional alcanza el 92.4 por ciento.

Por ello, es imperante que ya sea realidad que el delito de violencia familiar se persiga de oficio para que las autoridades competentes asuman su responsabilidad de perseguir el delito sin la necesidad de que medie la denuncia de la víctima.

Es urgente que se brinde atención y protección a las mujeres, a sus hijas e hijos que se enfrentan a una situación de violencia que pone en riesgo su integridad, su seguridad y sus vidas, porque de esa manera se podrán prevenir feminicidios como los de Abril y Nancy, cuyos agresores, hasta hoy, gozan de impunidad.

 Maestra en políticas públicas
Alejandra Barrales (@Ale_BarralesM)

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