#PandemiaVsPandemia

Alejandra Barrales

Han transcurrido más de 8 años de que se incorporara el feminicidio en el sistema jurídico mexicano y no se ha logrado ni siquiera frenar la tendencia ascendente que registra desde 2015. Sigue arrebatando más vidas de niñas, adolescentes y mujeres, incluso, por encima de la pandemia de Covid-19.

La evidencia es la ausencia de efectividad del tipo penal tal y como se encuentra estructurado en la mayoría de los códigos penales del país, pero también la falta de capacitación y sensibilización de los operadores de la procuración y administración de justicia.

La lucha en contra de las violencias y el feminicidio no puede detenerse bajo ninguna circunstancia. A lo largo del territorio nacional se registran entre 10 y 11 feminicidios al día, de los cuales al menos uno corresponde a una menor de edad, como fue el caso de la niña Ana Paola, de 13 años de edad, la tarde del 2 de abril en Nogales, Sonora.

La niña cumplía la cuarentena en su hogar, su madre fue al supermercado por víveres, en tanto, José Ramón N, entró a su casa, la golpeó, la violó y le arrebató la vida.

Otro caso que genera tristeza, rabia y frustración no solo entre la comunidad de Nogales, Sonora, sino en todo el país. La presión social hizo que las autoridades agilizarán la investigación y siete días después, el 9 de abril, el feminicida fue detenido y, en juicio abreviado, sentenciado a 70 años de prisión.

Sólo la justicia fortalece el Estado de derecho, sin embargo, tenemos graves niveles de impunidad, según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, 92% de los delitos que se cometen en el país corresponden al fuero común y alrededor del 90% de aquellos que se denuncian no se resuelven, por la impunidad y la falta de aplicación del Estado de derecho.

ONU Mujeres señala que en 2019, 98 niñas y adolescentes fueron víctimas de feminicidios y 191 más víctimas de homicidio doloso, lo que se traduce que en México, cada día una niña fue asesinada. De 2015 a 2018 se tiene registro de 194 carpetas de investigación por feminicidios de menores de edad, en tanto que 671 fueron por homicidios dolosos.

En el primer bimestre del año se registraron 166 feminicidios, 24 de los cuales fueron contra menores de edad, en Estado de México, Puebla, Veracruz, Chiapas, Nuevo León, Ciudad de México, Coahuila, Oaxaca, Sonora, Chihuahua, Guerrero, Tabasco, Durango, Quintana Roo y Aguascalientes.

Para visibilizar la gravedad de esta pandemia, Save de Children ha lanzado un contador de feminicidios de niñas en México.

El panorama hace necesario analizar el feminicidio infantil, porque los contextos de violencia en los que viven y mueren muchas niñas y adolescentes en este país, no están suficientemente contemplados en lo que hoy prevén los códigos penales y no están regulados de manera específica en ningún tipo penal.

Además, es fundamental una política pública coordinada e integral en la materia, que contemple la sensibilización y capacitación de cada uno de los operadores del sistema de justicia a fin de que se aplique y se interprete correctamente el tipo penal del feminicidio.

Para la investigación y esclarecimiento oportuno del feminicidio, es necesario la revisión de los protocolos de investigación especializados en el delito, pero también la elaboración de manuales dirigidos al personal operativo en cada una de sus funciones.

Es urgente la instrumentación de políticas públicas que atiendan todas las violencias que experimenta la niñez, pero también que apresuren un cambio cultural que garantice la igualdad de género.

No debemos olvidar que el feminicidio, es un fenómeno multifactorial y es la materialización de la violencia cotidiana, que se exacerba por uno de los problemas sistémicos más graves que aquejan al país, la impunidad.

Maestra en políticas públicas.
(@Ale_BarralesM)

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