Nadie deja su hogar a menos que el hogar no permita que te quedes

Alberto Galarza

Miles de víctimas se han quedado en la indefensión, sobre todo por la impunidad

La poeta Warsan Shire (somalí, refugiada y nacida en Kenia en 1988), en su poema “Home” traducido como Hogar, expresa de una forma simple pero contundente, el desasosiego y las razones por las que las personas se desplazan “Nadie deja su hogar a no ser que su hogar sea la boca de un tiburón… solo dejas tu hogar cuando el hogar no deja que te quedes, nadie deja su hogar a no ser que el hogar te persiga, con fuego bajo los pies, sangre caliente en tu vientre …”

México padece una crisis de desplazamiento forzado interno (dentro del territorio nacional) y externo (hacia fuera del país). Las personas que lo viven deben huir de sus hogares o lugares donde residen, para proteger su vida o su integridad de los efectos de la violencia, de violaciones de derechos humanos, o de otros peligros como son las catástrofes naturales o aquellas provocadas por las personas.

A pesar de que nuestro país y los gobiernos federales y locales aceptan esta crisis, no ha habido ninguna respuesta para atender la problemática. Desde que el expresidente Calderón se alineara a la política global de estrategia militarizada y punitiva de la Guerra contra las Drogas, se han documentado decenas de casos de eventos masivos de movilidad por parte de comunidades causado por un contexto de violencia extrema o por una amenaza directa dirigida a un grupo de personas.

Tanto en los sexenios de Calderón, como Peña Nieto y ahora con López Obrador, cientos de miles de víctimas de esta problemática se han quedado en la indefensión, por la falta de atención, asistencia y reparación del daño, pero sobre todo por la impunidad y falta de acceso a la justicia que les impide regresar a sus hogares o, en caso de que así lo requieran, puedan reasentarse en condiciones de vida digna, en algún otro lugar que les permita restablecer sus proyectos de vida.

Por nombrar algunos casos de desplazamientos masivos, les invito a conocer más acerca de lo sucedido en Tamaulipas en 2010, en Ciudad Mier, Miguel Alemán, Camargo y Díaz Ordaz, donde los grupos criminales mantuvieron tiroteos sistemáticos, incendiaron viviendas, negocios e incluso dependencias públicas, la población huyó tanto a ciudades en los Estados Unidos como de otras entidades, también es importante recordar los casos de Michoacán, Chihuahua y Oaxaca, entre otros. En el sexenio de Peña Nieto, también fueron documentados procesos de desplazamiento masivo en Durango, Guerrero, Michoacán, Oaxaca y Sinaloa, pero es importante destacar que su presidencia se caracterizó por el desplazamiento forzado de periodistas en riesgo.

Con López Obrador, las y los periodistas siguen sin poder volver a sus hogares y, un caso que conocí y seguí de cerca durante mi etapa en el Senado, fue el de las comunidades de Campo de Aviación, Filo de Caballos, Tres Cruces, Morros, Izotepec, Carrizal de Bravo y Polixtepec, pertenecientes al municipio de Leonardo Bravo, Guerrero. Decenas de familias tuvieron que dejar sus hogares entre noviembre y diciembre de 2018, por las amenazas y agresiones de un grupo criminal que hasta la fecha sigue manteniendo el control de la zona y que, inclusive, se encuentra viviendo en las casas de las personas que fueron desplazadas. A pesar de las promesas del gobierno federal y de la Secretaría de Gobernación, las personas continúan desplazadas sin recibir atención y sin ser perseguidos los delitos. Los casos más recientes en comunidades de Chiapas muestran la ingobernabilidad que se mantiene en otros territorios en el país.

Lamentablemente, el desplazamiento forzado no se detendrá si antes no se detienen los altos índices de criminalidad e impunidad y, si el Estado, no se hace cargo de su obligación explícita en nuestra carta magna y en la esencia del pacto social surgido desde los contractualistas del siglo XII y XIII; donde el ciudadano se desarma, cediendo un poco de su libertad, para “obtenerla toda” bajo la protección de la fuerza del Estado para su persona, familia, propiedades y derechos. De nada sirve que, como supuestamente dice el presidente, el estado no cometa actos contra el pueblo, si por omisión y abdicación de sus responsabilidades más esenciales como es la de garantizar la vida e integridad de sus ciudadanos, permite que cientos de miles de personas no puedan vivir dignamente en sus hogares, por que sus hogares se han convertido en “la boca de un tiburón”.
 

@EsRojoMx
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