¿Qué se llevó el 2021?

Alberto Aziz Nassif

En lugar de que la revocación se realice para quitar de manera pacífica a un gobernante, hoy se hace desde el poder

Las imágenes del año que termina se acumulan en la memoria y nos dejan impresiones y fragmentos de un mundo atrapado en una pandemia que no se termina de ir.

Quedan las escenas de los primeros días del año cuando las tribus salvajes del trumpismo tomaron el Capitolio en Washington, símbolo de una democracia con graves problemas por un presidente que rompió las reglas con el fin de quedarse a la mala en el poder. Unos días después el presidente Biden tomó posesión en el mismo lugar donde las tribus habían destruido el recinto. Unos meses más adelante el presidente demócrata se enfrentó a su primera crisis internacional al anunciar —en abril— el retiro de sus tropas de Afganistán. En agosto vimos las escenas del regreso de los talibanes a Kabul, un retorno veloz que representó el fracaso de años de invasión de Estados Unidos en ese sufrido país.

En este año no podía faltar un nuevo episodio de enfrentamientos entre Israel y Palestina (Hamás), que en el mes de mayo dejó 256 muertos en Gaza y 12 del bando contrario (El País, 16/12/2021). A lo largo del año hubo varias crisis migratorias, una en Ceuta, con tensiones entre España y Marruecos; otra más reciente, en noviembre, entre Bielorrusia y Polonia; sin dejar de lado las oleadas constantes de migrantes de Centroamérica a México, con el objetivo imposible de cruzar a Estados Unidos.

La cara diplomática del calentamiento global dejó ver de nuevo la lenta ruta con la que los gobiernos tratan de tomar decisiones para implementar políticas públicas. La cita fue en Glasgow en el mes de noviembre. Las resoluciones adoptadas quedaron muy por debajo de los peligros que ya representan los daños —que los expertos y la ONU— consideran irreversibles en varios casos.

En el espacio nacional nos despedimos de un año que nos dejó procesos complicados. A lo largo del año la vacunación fue un eje clave para recuperarnos de una pandemia que sigue entre nosotros. Después de tres olas de la Covid el país está exhausto de la enfermedad y de sus nuevas amenazas. Durante todo 2021 ha habido esfuerzos que empujan hacia un regreso a la “normalidad” para recuperar la vida previa y la economía. Sin embargo, cuando ya se empezaba a ver la luz al final del túnel, surgió una nueva cara de la Covid-19, ómicron, que vino de Sudáfrica y parece destinada a convertirse en la cepa dominante. En Europa y Estados Unidos ya se prendieron las alertas por las altas tasas de contagio, y quizá no tarda en llegar a México; probablemente será la noticia a mediados de enero próximo.

Las elecciones intermedias dejaron un nuevo balance de las fuerzas políticas entre el partido gobernante y la oposición. Mientras Morena ganó once de las gubernaturas en disputa, tuvo una derrota importante en la Ciudad de México, bastión de la izquierda desde 1997, donde perdió nueve alcaldías. Morena pudo conservar la mayoría en la Cámara de diputados, con lo cual pudo aprobar el presupuesto sin hacer ninguna negociación con la coalición opositora. Sin embargo, para hacer reformas constitucionales necesita a las oposiciones, como sucede con el polémico proyecto de reforma eléctrica que será uno de los temas importantes del próximo año.

La consulta popular de agosto, sobre el destino de los expresidentes, quedó en un ejercicio desperdiciado, con una pregunta incomprensible que al final de cuentas no tuvo ninguna repercusión. Unos meses después llega una nueva consulta, la que estrena la revocación de mandato. Pero, en lugar de ser un proceso que se organiza para quitar de manera pacífica a un gobernante sin legitimidad y sin apoyo, hoy se hace desde el poder, con un presidente que tiene en promedio 65% de aprobación, por eso es más bien una ratificación de mandato. Esta revocación-ratificación está entrampada en un pleito por el presupuesto que no le dio el Congreso al INE, 3,800 millones de pesos, costo de la consulta. Se le pide al organismo electoral que haga recortes y política de austeridad, pero el conflicto ha pasado por la trama institucional y tiene un pronóstico reservado. El líder de los diputados de Morena ya llegó al extremo de demandar penalmente a seis consejeros electorales.

A los lectores de este espacio mis mejores deseos para el 2022. Seguimos…

 

Investigador del CIESAS.
@aziznassif

 

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