La edecán, la reforma y el transitorio

Alberto Aziz Nassif

¿Por qué le dan argumentos a la oposición para que digan que estamos ante un gobierno autoritario que violenta la Constitución?

El artículo décimo tercero transitorio de la reforma al poder judicial me recuerda a la edecán, que en uno de los debates presidenciales de 2012, con un escotado vestido blanco, acaparó las miradas y la cobertura de la prensa, por eso muy poco se habló del debate y mucho de la modelo. Así, en lugar de estar discutiendo las importantes propuestas de la reforma que el propio ministro Zaldívar enumera: “Se democratiza la justicia constitucional con el sistema de precedentes, se fortalece la defensoría pública y se dinamiza la carrera judicial para crear un nuevo perfil de juzgador y combatir de mejor manera la corrupción y el nepotismo”, estamos atascados en ese transitorio, (EL UNIVERSAL, 24/04/2021).

La metodología de la 4T y de AMLO llevan —muchas veces— las decisiones al extremo, a lo irreversible. Mientras que una democracia se nutre de procesos de negociación, de análisis puntillosos, de métodos que necesitan bisturí y nanotecnología, lo que vemos en este gobierno es el cuchillo de carnicero, los cortes bruscos, la imposición y el mayoriteo. Desde la lógica democrática se hacen innecesarios pleitos que se pueden resolver mediante acuerdos, así se han hecho reformas importantes como la laboral y, recientemente se aprobaron las reglas para regular la subcontratación. Otras ocasiones nos encontramos con una tesis que se aplica sin que ningún argumento, salvo la voluntad presidencial, por ejemplo, quitar apoyos a guarderías, porque estaban plagadas de corrupción y mejor dar los apoyos directos, en lugar de regularlas; o suprimir los fideicomisos para recuperar fondos y bolsas de recursos y acabar incluso con los instrumentos transparentes y auditables, como los de los centros públicos de investigación, que además eran recursos autogenerados. Así estamos hoy con un transitorio que eclipsa el debate y en lugar de hablar sobre la carrera judicial, las evaluaciones, los defensores del pueblo, la equidad de género, el sistema de jurisprudencia y los nuevos tribunales, estamos en el debate de si se alargan dos años al ministro presidente y se violenta el Artículo 97.

Las tintas se cargan y los debates se polarizan. ¿Por qué razón se colocan en esa situación el presidente de la República y su gobierno? ¿Por qué le dan argumentos a la oposición para que digan que estamos ante un gobierno autoritario que violenta la Constitución? Encontrar la respuesta lógica de estas preguntas nos lleva a la ecuación de AMLO: una visión de que las transformaciones del país son necesarias, algo que se comparte por la mayoría, pero que se tiene poco tiempo, por eso hay que hacer dos sexenios en uno, lo cual lleva a ritmos acelerados de trabajo y a romper las reglas del juego democrático. Para AMLO se necesita de gente “confiable” y aquí entra el requisito de la personalización: si el ministro presidente es el único que puede llevar adelante la reforma (AMLO dixit), entonces no importa vulnerar la Constitución. El fin, la reforma, justifica el medio, el transitorio. La conclusión es que los otros diez ministros no son capaces, incluso los tres que él propuso. Una reforma de ese calado necesita grandes acuerdos, es una tarea colectiva de sofisticados mecanismos institucionales; ya se han visto algunos fracasos en la implementación del sistema penal acusatorio. Serán necesarios plazos largos y mucha construcción institucional, no se trata de voluntarismo e inmediatez. Así lo expuso, de forma brillante, el diputado Muñoz Ledo, que dio lecciones en el Congreso para apoyar a las instituciones democráticas. Su intervención fue una llamada de atención para que México no cruce las líneas rojas que puedan vulnerar a la democracia, y trató de convencer a sus compañeros de bancada para que no cometieran perjurio, pero no tuvo éxito.

A pesar de que los voceros de la 4T lo nieguen, el fin no justifica los medios. La defensa de la democracia pasa por el respeto del orden constitucional. Zaldívar lo sabe y sus tesis previas lo comprometen. Hay que salir de la trampa personalista del poder, cancelar el transitorio y dejar de lado el efecto de la edecán…

 

Investigador del CIESAS.
@AzizNassif

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