Emociones y preferencias

Alberto Aziz Nassif

Se empiezan a vislumbrar en el horizonte algunos escenarios de salida de la pandemia en las próximas semanas y meses. Mientras el mundo sigue paralizado en la crisis de salud, los gobiernos formulan posibles fechas para “volver a la normalidad”. Tenemos casos como el de Trump que alienta a sus bases duras para una reapertura inmediata; el caso de Bolsonaro que apela al golpismo. En México está la presión ilegal de TV Azteca a desobedecer a la autoridad sanitaria, o la rebelión de algunos gobernadores oportunistas para cambiar el pacto fiscal. En este contexto, la opinión pública está dominada por emociones como la ansiedad.

La pandemia que vivimos es una amenaza sobre la que no tenemos control y las políticas públicas para enfrentarla producen emociones que mueven las preferencias políticas. En este clima de desconcierto la vida política se ha vuelto una materia extraña. Manuel Castells explica cómo funcionan las emociones y el poder y señala que: la “ansiedad es una respuesta a una amenaza externa sobre la que la persona amenazada apenas tiene control” (Comunicación y Poder, p. 204).

Antes de esta crisis el país ya estaba atravesado por una fuerte polarización en torno al proyecto de gobierno de la 4T y de su líder. Entramos a esta fase crítica y ese clima escaló. La emergencia nos ha llevado a una agenda extraordinaria, pero la confrontación no ha cambiado el tono, incluso lo ha empeorado. El núcleo de la confrontación tiene que ver con las políticas para impulsar la recuperación económica del país ante la enorme caída del crecimiento, la pérdida de millones de empleos, un contexto internacional muy adverso, en donde nuestro principal socio comercial también atraviesa por una gravísima crisis. En suma, durante la cuarentena se ha incrementado la confrontación y la ira. AMLO pide tregua, pero sus adversarios exigen rescates y cuestionan las cifras oficiales del virus.

Hace dos semanas se publicó una encuesta que ilustra algo de lo que ha pasado en estas semanas con las opiniones políticas. Para entender las elecciones de 2018 fue útil establecer un presupuesto: algo muy grave tuvo que ocurrir en el país para tener un realineamiento que cambió de forma importante las preferencias de los votantes. En estos días pasa algo similar. Hoy el 2018 parece muy lejano y la ciudadanía ha cambiado su preferencias, pero no hacia otro actor político, sino a un espacio de indeterminación, de vacío, para ubicarse como observador que prefiere no hacer ninguna apuesta. Cuando se pregunta por cuál partido votaría si hoy hubiera elecciones para diputados federales, la respuesta mayoritaria de 59%, es por ninguno o no sabe; la siguiente preferencia es por Morena, con un 18%. Hace un año estás cifras eran de 46% por Morena y por ninguno era de 35%. Debe haber muchas razones que explican por qué el partido gobernante perdió 28 puntos en un año, (problemas internos, falta de liderazgos, una secretaria general en funciones de presidente aferrada al puesto, intervención indebida del Tribunal Electoral, etc.) un porcentaje similar al que aumentó el nivel de incertidumbre. En la otra cara de la moneda quedan los partidos de la oposición, que permanecen en la misma situación que los dejó la derrota de 2018, el PAN con 10%, el PRI con 8%. Sin embargo, la aprobación presidencial se mantiene alta en un 60% (El Financiero, 13/IV/2020).

Es evidente que AMLO es el principal apoyo al proyecto de la 4T, a pesar de la crisis y de las dificultades que ha enfrentado el gobierno desde enero pasado, en donde sus respuestas a los desafíos recientes, como el movimiento feminista o de víctimas, no han tenido empatía presidencial. Con los estragos que dejará el Covid-19 la 4T tendrá que hacer un fuerte reajuste porque las condiciones internas y externas serán completamente diferentes. Al mismo tiempo, en las próximas semanas seguirá una batalla campal por el poder con la mira puesta en el 2021. Mientras tanto, las miradas a lo que vendrá con la fase 3 de la epidemia no permitan tener ninguna certeza sobre el país en un futuro próximo. La ansiedad domina y la incertidumbre crece…

Investigador del CIESAS.
@AzizNa ssif

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