El juicio: ¿propaganda o justicia?

Alberto Aziz Nassif

¿Plan con maña? AMLO y la 4T aprovechan al máximo los procesos penales que se han destapado sobre la corrupción de los gobiernos anteriores

Como sube la marea en una playa, así ha sido el efecto de juzgar al viejo régimen, o más exactamente, a los expresidentes de la República: Peña Nieto, Salinas de Gortari, Calderón, Fox y Zedillo. Sin duda, estamos frente a un dilema incierto que se puede sintetizar como hacer justicia o hacer propaganda.

Una encuesta reciente mostró que hay un gran deseo social de que esos personajes sean “llevados a juicio por ilícitos cometidos durante sus gobiernos” y esta opinión va en porcentajes que van desde 89.4% hasta 74.3%. También hay una mayoría altísima que se pronuncia por perseguir penalmente a funcionarios (91.7%), y un mayor consenso para llevar a juicio a funcionarios anteriores y actuales, 95.6%, (EL UNIVERSAL, 27/08/2020).

El problema que se plantea es si procede o no hacer una consulta para llevar adelante estos procedimientos. AMLO planteó la idea de un plebiscito que se quiere empatar con las elecciones del 2021. Esta es una aberración jurídica porque, por principio, el ejercicio de la justicia no debe ser sometida a ninguna consulta popular. Pero aquí esta el truco. Le sirve al presidente y a su partido para darle contenido a la campaña electoral; somete a los partidos de oposición a una fuerte presión y contamina el clima político de la competencia. Con este supuesto juicio, vía una consulta, como vector de la lucha en contra de la corrupción, el actual gobierno tiene una ventaja enorme sobre el resto de los competidores.

A AMLO se le podría aplicar la misma receta que él recomendó a su propio partido, Morena, la de hacer una encuesta, en lugar de recurrir a una metodología de la democracia participativa, como consulta, plebiscito o referéndum. Con esta sugerencia de la encuesta el presidente abrió la puerta para que el Tribunal Electoral validara este método de elección de su dirigencia, en contra de todos sus procedimientos democráticos.

Con los resultados de la encuesta que citamos, se puede concluir que cualquier consulta que se haga saldrá completamente favorable para enjuiciar a los expresidentes. ¿Plan con maña? AMLO y la 4T aprovechan al máximo los procesos penales que se han destapado sobre la corrupción de los gobiernos anteriores. Políticamente hay una gran cantidad de material que se puede usar para este fin. Sin embargo, lo que también debería estar en el cálculo gubernamental es que estos recursos políticos tienen una fecha de caducidad, en caso de que la vía penal termine en un fracaso. Si los expedientes no se llegan a ganar judicialmente, el gran espectáculo de la consulta y los juicios, qudarían en puro aire y en propaganda para ganar unas elecciones, pero no en un cambio de régimen para acotar y disminuir la corrupción y la impunidad. El problema de fondo es de qué forma se puede tener una rendición de cuentas de la presidencia de la República que termine con una impunidad histórica que arrastramos. ¿De cuáles cargos se va a juzgar a Salinas, Zedillo o Fox, además de los ya conocidos casos de Peña Nieto y Calderón?

La ruta no puede transitar por los atajos. Los procesos penales necesitan seguir el debido proceso y tener la fortaleza jurídica para que se cumplan los deseos de la ciudadanía que pide justicia y, sobre todo, terminar con la impunidad. Sólo así se podrá realmente hacer historia. El cálculo político para la 4T y para AMLO debería ajustarse a los mecanismos jurídicos. Desafortunadamente el presidente y su partido han empezado a poner por delante de la justicia la carreta de la propaganda política. Veamos cómo termina este experimento…

Investigador del CIESAS

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