Mi solidaridad y respeto a Carmen Aristegui

En el oscuro mundo de los intereses sindicales hay una criatura que goza de buena salud: el corporativismo, o como se le decía en el lenguaje de batalla, el charrismo. El triunfo de Ricardo Aldana para dirigir el sindicato petrolero deja enseñanzas importantes sobre el México actual.

1.- Cambio y continuidad. La nueva institucionalidad del trabajo que llegó con la reforma laboral, para empoderar a los trabajadores y construir condiciones democráticas, generó un resultado regresivo: una elección que llevará a la mano derecha de Carlos Romero Deschamps a dirigir uno de los sindicatos más poderosos. Cuando los trabajadores tuvieron todas las condiciones del voto secreto y directo (de forma electrónica) para elegir a su dirección, decidieron que “más vale malo por conocido, que bueno por conocer”.

2.- Una democracia sindical se construye. Como ha pasado en otros espacios políticos, la democracia necesita largos periodos para madurar. En teoría se requieren votantes con cultura ciudadana, con capacidades para ejercer derechos. Las reglas son una parte del proceso, porque muchas veces se considera que un cambio de postulados lo resuelve todo y no es así. Se necesitan desempeños que vayan a tono con las reglas para evitar que las viejas prácticas regresen y tengamos una democracia simulada, como un vino nuevo en odres viejos.

3.- Los intereses y los ideales. En estos tiempos convulsos hemos visto que la liga entre intereses de clase o de gremio no necesariamente están vinculados a razones progresistas, porque ser trabajador en una empresa no significa —de forma automática— tener ideales de transformación. Ahí quedan los sectores obreros que ahora votan a partidos y opciones de derecha conservadora y de ultraderecha, como en Francia o EU. ¿Por qué los trabajadores de Pemex iban a votar por una opción democrática? Aldana ganó porque, entre otras cosas, no se ha podido generar una opción democrática todavía.

4.- El corporativismo. Cuando el gobierno está concentrado en poner en práctica la reforma laboral, con nuevas instituciones y procedimientos para establecer una democracia en el mundo corporativo, resurge un liderazgo que viene de otro modelo, una persona que estuvo involucrado de forma directa en los manejos turbios del famoso Pemexgate hace más de 20 años. Se trata, nada más y nada menos, del tesorero de Romero Deschamps. ¿Tendrá el sindicato petrolero una etapa similar a la que se tuvo con el líder charro? Es probable que las nuevas reglas de la reforma impidan ciertas prácticas, pero no hay duda de la capacidad de adaptación del viejo charrismo a los tiempos actuales.

5.- La impunidad. Si este gobierno ha decidido no emplearse a fondo en contra de los que en el pasado cometieron actos de corrupción, las consecuencias son que a la menor oportunidad estos grupos restablecerán los viejos liderazgos y sus prácticas. El árbol del corporativismo reverdece y el sistema de justicia está lleno de trampas y obstáculos. Por eso la impunidad sigue tan campante.

6.- La 4T y el sindicato de Pemex. Se ha especulado sobre la relación de esta dirección sindical con AMLO. Es posible prever que estas organizaciones tienen dos características: una relación dúctil con el poder presidencial, independientemente de quien gobierne, porque los intereses del gremio difícilmente entrarán en conflicto con el proyecto presidencial. Por otra parte, para los petroleros será fundamental cuidar su privilegiado contrato de trabajo; es uno de los gremios más ricos. Las dos condiciones seguramente producirán muy buenas relaciones del gremio con el poder.

Estas características sirven para entender algunas claves de esta extraña elección. La construcción de la democracia sindical no se inventa de la noche a la mañana, será un largo proceso de luchas, de ensayos y errores, para que la reforma laboral ponga en práctica una democracia que empodere a los trabajadores…

Investigador del CIESAS.
@AzizNassif

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