2021: la disputa por el país

Alberto Aziz Nassif

¿Estamos frente a coaliciones que quieren recuperar el poder o se trata de una batalla de fondo que definirá el proyecto de país?

En este proceso político-electoral resulta muy ilustrativo recordar al buen Antonio Gramsci. Algunos de sus conceptos muestran de qué forma hay dos bloques en pugna que se disputan la hegemonía en el país. Hay muchos que se preguntan cómo es posible que AMLO siga teniendo tanto apoyo, a pesar de la crisis de la pandemia, la inseguridad y el aumento de la pobreza. Una hipótesis es que el presidente ha logrado establecer una dirección intelectual y ha mantenido la unidad en amplios sectores de la ciudadanía. En el otro lado, parece que el bloque opositor no ha logrado contrarrestar de forma importante una contra-hegemonía. Sin embargo, el resultado de esta confrontación lo veremos muy pronto con los resultados del 6 de junio.

Para muchos de los votantes la decisión de por quién votar será muy sencilla, sobre todo para los que integran alguno de los dos bloques en pugna. Para esos dos sectores la opción es a favor o en contra de este gobierno. Para los que están decepcionados de la 4T y de AMLO, quizá consideren que no hay opciones alternativas, entre refrendar el voto por Morena o irse con el bloque opositor. Para otros que apoyan algunas políticas del gobierno, pero están en contra de otras decisiones, la decisión será complicada.

En 2018 hubo un realineamiento electoral que cambió de forma importante el sistema de partidos políticos y México volvió a tener un régimen de partido dominante y gobierno unificado. En 2021, con las elecciones intermedias, hay un realineamiento de las oposiciones que formaron una coalición para enfrentarse al poderoso partido gobernante. ¿Estamos frente a coaliciones eminentemente pragmáticas que quieren recuperar el poder, o se trata de una batalla de fondo que definirá el proyecto de país en los siguientes tres años? Con algunas excepciones estatales donde la pelea tiene una lógica muy local, en la mayoría de las elecciones la confrontación estará en sintonía con la dimensión nacional, es decir, una polarización entre dos bloques, entre dos proyectos de país.

En los dos bloques en pugna se usa el recurso de “regreso al pasado” para descalificar al contrario. La 4T califica a sus adversarios de conservadores porque quieren regresar a la época del pasado inmediato, denominada neoliberalismo. El bloque opositor afirma que AMLO no está llevando a los 70 del siglo pasado. Hay un exceso de conceptos (adjetivados) que se cruzan para —supuestamente— explicar qué pasa en México: de una parte escuchamos “autoritarismo presidencial”, “populista de libro de texto”, “destrucción institucional”, “ataques a la democracia”, “militarización del país”, etcétera; del otro lado se dice “conservadurismo neoliberal”, “adversarios hipócritas”, “prensa fifí”, “democracia auténtica”. Morena dice que el apoyo electoral es para “consolidar” su proyecto de transformación, y la oposición quiere el voto para detener a la 4T, que en sus términos es detener la “destrucción” del país y de la democracia. Los spots y desplegados están impregnados de emocionalidad y drama.

Los dos proyectos los podemos visualizar como el Pacto por México que empujaron PRI, PAN y PRD, frente al proyecto de Morena y la 4T. El Pacto derivó en una serie de cambios constitucionales, algunos progresistas, pero muy limitados por las leyes secundarias. El arreglo reforzó lo que ya era un modo de operar de esa clase política, una partidocracia que tampoco tenía contrapesos reales. La coalición gobernante quiere un regreso del Estado, con soberanía alimentaria y energética, una redistribución presupuestal envuelta en una política de austeridad severa. Hay dos impugnaciones en contra de AMLO: una es la concentración del poder presidencial y otra es su intervención indebida en las elecciones. Las dos son ciertas, pero son parte del presidencialismo, quizá ahora con un plus por la mayoría legislativa, pero no estamos muy lejos de otros presidentes mexicanos.

Habrá diferentes razones y emociones para ir o no a las urnas dentro de cuatro días. Vayamos a las urnas a definir el proyecto de país que queremos para los próximos tres años…

 

Investigador del CIESAS.
@AzizNassif

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