Un grupo de personas se refugia de la peste bubónica que azota Florencia en 1348 a contarse historias en una casa de campo. Así sucede en El Decamerón de Boccaccio. Con esa idea en mente, el poema en prosa La edad de la ansiedad de W.H. Auden y la certeza de que ésta es la emoción humana dominante hoy, un grupo de mentes brillantes reflexiona sobre las causas de esta epidemia silenciosa. Que no sólo se debe al Covid-19.

La reunión tiene lugar en Ámsterdam, dentro de la nueva coffehouse del Instituto Nexus que dirige Rob Riemen. Como cada noviembre, el filósofo holandés convoca a intelectuales destacados para pensar el mundo. Este año, debido a la pandemia, se realiza a puerta cerrada, pero con acceso en línea.

Y escuchamos a Laura Spinney, periodista y escritora, autora de Pale Rider, un gran relato de la pandemia de gripa de 1918. Al filósofo británico Edward Skidelsky, autor del ensayo How much is enough? A Thomas Chatterton W., crítico cultural estadounidense y autor de Autorretrato en blanco y negro, desaprendiendo la raza. A Theodor Dalrymple, psiquiatra británico, autor de libros como Nuestra Cultura, ¿qué queda de ella? A Omar Saif Ghobash, de Emiratos Árabes, autor de Carta a un joven musulmán y a Jean Marie Ghehenno, diplomático francés, funcionario para la Paz en la ONU, autor de El fin de la democracia.

Los participantes indagan la raíz de nuestra ansiedad, desde las dos guerras mundiales en el siglo XX, la caída del Muro de Berlín, la Guerra Fría y la amenaza nuclear. Luego del aparente boom de la globalización económica, la crisis de 2008 que derrumba la fe ciega en las finanzas. El nuevo populismo en el mundo, el Brexit, Trump…, sociedades que prefieren gurús a científicos, la pérdida de la fe en la historia y en la trascendencia; la orfandad de las identidades y el vacío interior.

Se suman al diagnóstico: la crisis del cambio climático y la pérdida de biodiversidad, la exposición permanente a información sobre múltiples peligros que nos acechan, la precarización y el desempleo, la automatización, la ausencia de privacidad, las promesas incumplidas de las nuevas tecnologías, partidos políticos que sólo buscan éxito en las urnas, la sensación de que todo está fuera de control y que nadie está a cargo. El mundo es otro al del siglo XX y los temas son trasnacionales, como el virus invisible que nos tomó por sorpresa y puso en evidencia, con reflectores, la crueldad de las desigualdades; y con lupa, el narcisismo que recorre las redes sociales. La demanda de un automonitoreo continuo en los millennials y la vida en una especie de panóptico virtual, donde todo mundo debe hacer performance todo el tiempo, el aislamiento disfrazado de conexión, la culpa constante por no manifestarse del lado “correcto” en una visión maniquea de la cultura; la victimización como forma de heroísmo, las demasiadas opciones, una ética de permisividad social sin brújula para el ejercicio de la libertad… Todo eso, encuentran, provoca ansiedad.

Under pressure, de David Bowie y Queen, es casi un himno para nuestra época, dice Riemen. Pero no todo queda en diagnóstico ni en pensamientos apocalípticos. ¿Cómo salir de la ansiedad? Es tema de una segunda mesa. En el fondo, plantea Spinney, nos debemos un debate espiritual para preguntarnos: ¿Quiénes somos?, ¿cuál es nuestra relación con los otros seres vivos?, ¿y con el futuro?, ¿cuál es nuestra responsabilidad?

adriana.neneka@gmail.com

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