La colección Banamex, más allá del discurso

Adriana Malvido

Si la asamblea de accionistas decidiera un día poner a la venta parte o la totalidad de las obras, el gobierno mexicano tiene derecho de preferencia durante 180 días

El 1 de septiembre de 1982, el entonces presidente José López Portillo anunció la nacionalización de la banca mexicana. Cinco días después, quien fuera director de Fomento Cultural Banamex (FCB), Luis Ortiz Macedo, declaró que la rica colección de arte que perteneció hasta el nuevo decreto presidencial al banco pasaba a manos de la nación. 
 
El 2 de mayo de 1990, Carlos Salinas de Gortari anunció, desde la Presidencia, una iniciativa de ley destinada a reprivatizar la banca. Fernando Gamboa, entonces director de FCB, me dijo sobre el destino del acervo: “No hay razón por la cual la colección deba salir de Banamex; aquí lleva formándose hace 20 años y aquí permanecerá, sea la banca privada, nacionalizada o reprivatizada”. Antonio Ortiz Mena, director del banco entonces, me lo confirmó: “La colección es patrimonio del Banco”. 

Lo que empezó como un proyecto de decoración para las sucursales bancarias hace 50 años, se convirtió en la colección de arte privada más importante de México. Fomento Cultural Banamex se crea en 1971 como asociación civil para encargarse del acervo artístico —que pertenece al banco— y realizar actividades culturales con recursos donados por la institución financiera. La adquisición de arte se intensificó en la década de los 70 al grado que Banamex fue catalogado como el más fuerte comprador de pintura mexicana por The New York Times y después, por un informe del Banco Mundial publicado en 1981. 

En 2001, Citigroup compra Banamex. Nuevamente surgen inquietudes por el destino del acervo artístico y algunos piden la expropiación, que no prospera. Hay que tomar en cuenta que el banco ha tenido cuatro dueños, y su colección no sólo se ha conservado, sino que se ha enriquecido junto a una muy importante labor de investigación y divulgación del patrimonio cultural de México. Y que en los estatutos sociales del banco también están aseguradas la protección, investigación y exhibición de la colección, así como su permanencia dentro del país, salvo en el caso de exposiciones temporales. Si la asamblea de accionistas decidiera un día poner a la venta parte o la totalidad de las obras, el gobierno mexicano tiene derecho de preferencia durante 180 días.

Con la historiadora Cándida Fernández de Calderón en la dirección de FCB desde 1992, las colecciones de pintura, escultura, grabado y fotografía (del siglo XVIII hasta el XXI) se incrementaron; el programa editorial con publicaciones de libros y catálogos se intensificó; la conservación de las casas virreinales que posee el banco en Ciudad de México, Mérida, San Miguel de Allende y Durango es impecable. También se reconocen la investigación y la vida que le han dado al acervo, abierto al público gratuitamente, y el rigor profesional con el que se ha integrado la biblioteca de arte y el archivo histórico. La difusión del arte mexicano en el extranjero, con más de 150 exposiciones, alcanza salas de museos como el Louvre de París, el Prado de Madrid y el MET de Nueva York.

Destaca también la colección de arte popular, está sí perteneciente a FCB, que ha dado, desde hace 25 años, un gran lugar a los grandes maestros artesanos de México e Iberoamérica y ha apoyado a las comunidades en el rescate de sus oficios. Es decir, la labor de la AC no se limita a conservar 4 mil objetos bellos, sino fomentar conocimiento histórico, educación estética, gozo y orgullo del patrimonio vivo.

Por eso, ante un nuevo dueño, tan importante será la integridad del acervo, como la tarea de socialización del arte realizada hasta hoy. 

 

TEMAS RELACIONADOS
Guardando favorito...

Comentarios