Historia de un paraíso, Chapultepec

Adriana Malvido

El silencio del Fideicomiso frente al proyecto presidencial en torno a Chapultepec parece romperse sutilmente con este bello libro

Para Lula


Camino en Chapultepec una vez a la semana. Afuera quedan el caos, la pandemia, la crispación social y el desencanto. Poner un pie en el bosque y andarlo a media mañana es como entrar a un espacio sagrado y sereno y dejarles la voz a los árboles, a la flora, a la fauna y a los cuerpos de agua que habitan este reino verde. En su entorno cultural contiene la historia de México, pero también limpia el aire que respiramos y nos recuerda la posibilidad de un paraíso. Faltaba un libro que así lo revelara y contase el devenir del sitio desde el año 2500 A.C. hasta el siglo XXI. Por fin se editó y se presenta hoy.

El Bosque de Chapultepec. Sitio sagrado y natural de México es un libro de arte. Por su formato y su diseño y porque su contenido visual y literario está a la altura del amor que por este lugar tienen cronistas, historiadores, artistas, poetas, ecologistas y 20 millones de visitantes al año. Lo editan el Fideicomiso Pro Bosque de Chapultepec y Artes de México y del Mundo.

Mónica del Villar soñaba con un libro así desde años atrás. El profundo vínculo afectivo que ha tenido toda su vida con Chapultepec se profesionalizó en varios números dedicados al bosque como editora de Arqueología Mexicana y como autora de la Guía Práctica de la primera sección y del Catálogo Esencial del Museo Nacional de Antropología junto con Margarita de Orellana. Además formó parte del Consejo Rector Ciudadano de Chapultepec (2011-2017) así que, cuando el Fideicomiso le propuso encabezar el proyecto editorial y la coordinación general de este libro, ya tenía todo pensado: contar la historia del lugar desde los orígenes hasta el siglo XXI, convertirlo en un tributo al bosque y hacer énfasis en su riqueza natural, pero también en el carácter mítico, místico y sagrado del Cerro del Chapulín. La edición en manos de Artes de México y Margarita de Orellana era garantía. La idea de un tiraje cuya venta se destinará al sitio, un estímulo más.

La portada, una ilustración inspirada en el glifo de Chapultepec del Códice Aubin anuncia la calidad del interior. Textos de Miguel León- Portilla y Eduardo Matos sobre la época prehispánica y de Amparo Gómez T. y Salvador Rueda S. acerca del México Novohispano y el siglo XIX hasta el XX; siguen los de Miguel Ángel Fernández, Ángeles Mastretta, Ángeles González Gamio y Mónica del Villar, quien aborda la actualidad hasta el proyecto de Gabriel Orozco. Carlos Galindo Leal y Vance G. Martin detallan la riqueza medioambiental y la biodiversidad que habita el bosque (250 mil árboles, 130 especies de aves...). Las plumas de Héctor de Mauleón y Vicente Quirarte, los poemas de Carlos Pellicer, Coral Bracho, Germán Dehesa, Fernando Fernández y Alberto Ruy Sánchez; las ilustraciones (códices, pinturas, esculturas) y las fotografías de Bob Schalkwijk, Michael Calderwood, Marco Antonio Pacheco y Jorge Vértiz son miradas artísticas al sitio.

El silencio del Fideicomiso frente al proyecto presidencial en torno a Chapultepec parece romperse sutilmente con este bello libro. Porque genera gozo visual, pero también conocimiento y conciencia. Escribe Miguel Ángel Fernández en referencia a Maximiliano y a Porfirio Díaz: “Lo que no comprendieron el par de gobernantes es que un paisaje no se transforma solamente por decreto. Su pasado pesa demasiado. Chapultepec no se dejaría domesticar como un bosque vienés ni tampoco como un Bois de Bologne”.

 

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